La película está repleta de travesuras alocadas que mantienen el ritmo a lo largo del metraje; sin embargo, esa energía frenética, al final, resulta más agotadora que estimulante.
Si bien esta nueva entrega no acaba de captar esa chispa de inspiración, todavía ofrece muchas cosas divertidas gracias a los enérgicos efectos visuales y a un elenco de voces con un tono ideal, encabezado por Steve Carell.
Aunque no es tan deliciosamente refrescante como la original, un elenco de voces atractivo y las hordas de 'Foodimals' logran servir una deliciosa secuela.
Aunque rara vez logra alcanzar la inspiración de su valiente premisa, 'Free Birds' se las arregla para evitar ser considerada simplemente una película de Acción de Gracias.
Una animación de monstruos aterradoramente poco divertida, 'Hotel Transilvania' se presenta como un débil ejemplo donde el concepto prevalece sobre el contenido.
Armada con un espléndido reparto de voces y unos paisajes magníficamente renderizados en 3-D, 'The Lorax' entretiene mientras cumple con su mensaje pro-medio ambiente y anti-avaricia
Se queda corta en inspiración a pesar de un reparto de voces estelar que incluye a James McAvoy y Emily Blunt y el cancionero de Elton John y Bernie Taupin.
Verdadera y locamente maravillosa. Ni siquiera el estilo extravagante marca de la casa del director te prepara para el espectáculo intensamente disfrutable que es 'Alice in Wonderland'.
Arrinconada por un ritmo letárgico y un torpe desarrollo de la trama, este estreno de Traditionz Entertainment difícilmente hará al público olvidarse de Daniel y Mister Miyagi.
Un híbrido inteligentemente ejecutado de drama adolescente y la tradicional historia de fantasmas, que se va tensando lentamente a medida que juega con nuestras ideas preconcebidas.
Una adaptación que, aunque emotiva, se queda corta. A pesar de inoportunas distracciones, Platt y compañía logran ofrecer el mensaje correcto en el momento correcto.
Aunque la presencia de Winslet siempre es bienvenida, la voz en off que acompaña al film resulta tediosa y redundante, incapaz de aportar vitalidad a una producción que carece de profundidad dramática.
Es como un Richard Linklater de tercera categoría, sin la agudeza del aclamado cineasta para los personajes bien definidos y su habilidad para los diálogos realistas.