Uno de los íconos del cine policiaco de los setenta. Eastwood observa de reojo como solo él sabe y Siegel ofrece su maestría, nervio y un notable sentido del ritmo narrativo. Aunque ha sido imitada por múltiples películas, ninguna de sus réplicas ha logrado superarla.
Obra maestra. Una película siniestra que sigue las andanzas de un asesino de niñas. Muy pronto, Vajda la convierte en un terriblemente crudo retrato de la miseria, escondido bajo una trama policíaca que se alimenta de gestos escabrosos.
Relato heterodoxo e inclasificable, repleto de ironía pero también de desasosiego, transgresor y sarcástico, surrealista y cómico, terrible y llano. Espléndido.
Inmensa y genial comedia de Capra, de perversas intenciones, que oculta su acidez detrás de cada uno de sus impetuosos gags, modelados con maestría (...) un ritmo prodigioso que agita una trama enloquecida, tan gozosa como maligna.
Espléndida película, la novedad radica en que el filme combina animación tridimensional generada por ordenador con los clásicos dibujos pintados a mano, creando una experiencia visual única. Es una obra de ciencia-ficción rebosante de espíritu aventurero.
Excitante incursión del Sturges en el cine de ciencia-ficción. En su momento fue el filme que abrió nuevos caminos al género y, aunque haya envejecido un tanto, está muy bien escrita y mejor filmada. Sólo echar un vistazo al reparto ya resulta estimulante. Interesante.
Una alucinada inmersión en la angustia existencial y un demoledor retrato de la bestialidad humana. Una aventura tan excitante como terrible, sostenida por unas imágenes secas, contundentes, abrasivas.
La mejor adaptación de Jules Verne. Supo inundar de espíritu aventurero las imágenes de esta película inolvidable, ofreciéndonos una lección de sabiduría visual y capacidad creativa.
Aunque se trata de un filme menor de la filmografía de Ford, es un ejemplo de cómo la sabiduría narrativa del maestro logra trascender un argumento en principio poco prometedor. El trabajo de Wayne rebosa intensidad y el talento de Ford crea una puesta en escena que llena de pasión el relato por sí sola.
No es una obra maestra, pero sí un film modesto que, sin hacer ruido, se combinan las maravillosas canciones (...) y la pulsión romántica que sabe destilar Charles Walters.
Discreto telefilme sostenido por la inquietante presencia de Ray Liotta. Tiene una cuidada factura técnica y su guión logra mantener la intriga con eficacia.