Excitante incursión del Sturges en el cine de ciencia-ficción. En su momento fue el filme que abrió nuevos caminos al género y, aunque haya envejecido un tanto, está muy bien escrita y mejor filmada. Sólo echar un vistazo al reparto ya resulta estimulante. Interesante.
Una alucinada inmersión en la angustia existencial y un demoledor retrato de la bestialidad humana. Una aventura tan excitante como terrible, sostenida por unas imágenes secas, contundentes, abrasivas.
La mejor adaptación de Jules Verne. Supo inundar de espíritu aventurero las imágenes de esta película inolvidable, ofreciéndonos una lección de sabiduría visual y capacidad creativa.
Aunque se trata de un filme menor de la filmografía de Ford, es un ejemplo de cómo la sabiduría narrativa del maestro logra trascender un argumento en principio poco prometedor. El trabajo de Wayne rebosa intensidad y el talento de Ford crea una puesta en escena que llena de pasión el relato por sí sola.
No es una obra maestra, pero sí un film modesto que, sin hacer ruido, se combinan las maravillosas canciones (...) y la pulsión romántica que sabe destilar Charles Walters.
Discreto telefilme sostenido por la inquietante presencia de Ray Liotta. Tiene una cuidada factura técnica y su guión logra mantener la intriga con eficacia.
Aunque el resultado final sea un tanto irregular, el espectáculo está asegurado y algunas secuencias tienen un acabado magistral. El reparto, estelar y abundante, ayuda lo suyo.
Una historia impactante sobre una mujer condenada a la cámara de gas, narrada de manera excepcional por Robert Wise. La puesta en escena otorga una aura trágica a este drama desgarrador. La sobresaliente actuación de Susan Hayward cautiva en cada secuencia.
En esta obra maestra, [Neville] viaja entre la comedia de costumbres y la intriga policiaca para retratar un Madrid castizo, casi propio de Arniches, en el que se mueve un negro entramado de pasiones, envuelto en una impecable estructura narrativa.