García emplea el suspenso, la agudeza y la incertidumbre para desarrollar múltiples capas de significado. Incluso refleja sus propias dudas y limitaciones, lo que se convierte en una prueba, ya sea voluntaria o involuntaria, de su capacidad intelectual.
Noble en sus intenciones, la película presenta una estructura bastante rígida. En ocasiones, cae en lugares comunes y en frases reiterativas que recuerdan al cine nacional clásico, además de un uso excesivo de sentimentalismo, acentuado por la banda sonora.
'Mundialito' no se esfuerza por ratificar lo evidente ni por ofrecer clichés cómodos. En cambio, desafía la inteligencia y la independencia del público, una propuesta poco común en el ámbito cinematográfico.
La propuesta suena intrigante y atractiva y durante gran parte de su desarrollo cumple con esa promesa. Sin embargo, en la parte final, el director alemán Daniel Stamm parece perder el rumbo de la historia y esto provoca que se descarrile por completo.
Bruno Dumont logra una fusión singular de narración simple y austera, utilizando un estilo elíptico que se entrelaza con un lirismo profundo y una complejidad sutil.
La opera prima de Gonzalo Tobal se presenta de manera sutilmente clásica, exhibiendo una formalidad sólida que no se confunde con la rigidez, y cuenta con actuaciones que son tanto cuidadosas como espontáneas.
Se resalta por su impresionante fuerza visual y aciertos técnicos, además de las destacadas actuaciones que logran crear una atmósfera de época auténtica y sin solemnidad, con toques de humor sutil.
Un thriller que mezcla lo sobrenatural con una posible explicación lógica, repleto de reconocidas estrellas, aunque su narrativa es algo simple, lo que lleva a la industria a diluir las características del autor.
El relato es pausado pero siempre interesante, generando inquietud sin entrar en detalles excesivos. Los aspectos técnicos están tratados con gran habilidad, destacando especialmente la fotografía.
La película se siente como una mezcla de películas estadounidenses, especialmente de los años 80, pero con un toque y personajes muy argentinos. Aunque la idea es atractiva, el resultado final no es consistente.
Los documentales en primera persona que exploran la historia familiar del protagonista son cautivadores y emocionantes. 'Beirut-Buenos Aires-Beirut', de Hernán Belón, es un claro ejemplo de ello.
Balagueró tiene un talento especial para crear tensión, su estilo único logra mantenernos al borde de nuestros asientos y nos invita a reflexionar sobre lo que estamos viendo.
Thriller que sigue las reglas del género y luego rompe algunas de ellas, es impecable en lo técnico: envuelve con sus atmósferas ominosas, nocturnas; veladas y refractarias, como un vidrio esmerilado.
La película explora el amor y la furia, el sufrimiento y la efímera felicidad, a través de los ojos de un preadolescente, manteniendo esta perspectiva a lo largo de toda la narración.
El filme presenta un enfoque didáctico, lleno de clichés, pero con una conexión clara y efectiva. Es más una lección de historia que una experiencia cinematográfica.