En lugar de abordar la vejez y la amistad, la película opta por una serie de torpes intentos de humor burdo. En definitiva, se convierte en un extenso trayecto sin rumbo claro.
Taratuto avanza la trama de manera torpe, intentando ser entrañable y conmovedora a toda costa. Promueve una concepción de la camaradería que resulta misógina y de un gusto cuestionable.
Una colección de chistes no es necesariamente una película, y 'Ted 2' ni siquiera intenta funcionar como tal. La obsesión de Seth MacFarlane por provocar ya solo genera tedio.
Los chistes rancios, los personajes caricaturescos y los diálogos insípidos hacen que Baroux naufrague tanto en el terreno cómico como en el dramático.
Irresistible 'mashup' de una acumulación de interacciones mundanas que acarrean un poco de melancolía y mucho del tipo de comedia que no necesita parecer comedia para hacer que te partas de risa.
[Salles] se limita a reproducir los clichés más manidos de la iconografía beat. En lugar de profundizar en la psicología de Kerouac y sus contemporáneos, los presenta como jóvenes arrogantes, perezosos y narcisistas, resultando en personajes, sobre todo, bastante poco interesantes.
No logra conectar con el público. Se basa en personajes estereotipados y presenta una narrativa típica del cine de prisiones. Aunque no es aburrida, tampoco deja una impresión significativa.
A través de dibujos animados, Yeon Sang-hoo carga contra las injusticias de la sociedad coreana y juega con las convenciones de género en un clima de tensión sofocante.
Kaufman vuelve a recordarnos el maravilloso don que posee para convertir la angustia existencial en historias deliciosamente extrañas. Imposible quitársela de la cabeza.
Aunque son ricos en atmósfera, los segmentos de acción real tienden a ser repetitivos. En contraste, las partes animadas son absolutamente fascinantes. A pesar de este desequilibrio, la obra en su conjunto se presenta como un relato perturbador.
Skolimowski opta por un estilo visual expresionista, cuyos efectos oscilan entre lo onírico y lo alucinógeno. ‘EO’ consigue que nos identifiquemos con su héroe equino sin necesidad de antropomorfizarlo.
Una premisa desperdiciada que intenta crear tensión y misterio a través del contraste entre lo cotidiano y lo perturbador. Sin embargo, la monotonía termina apoderándose del relato, diluyendo su potencial.
Es una película única, increíblemente conmovedora. Nos despierta la empatía hacia sus protagonistas por su sensibilidad al mostrar que somos como ellos.
Sorprendentemente emocionante, que explicita para el público infantil la riqueza y la relevancia de la novela en la que se basa sin necesidad de resultar excesivamente empalagosa en el proceso.
Trepidante secuela con una variedad de certeros golpes de 'slapstick'. Es una obra con la energía suficiente para cautivar al público infantil, y cuenta con el ingenio necesario para agradar a los adultos.