El gran problema de Christopher Robin es que resulta sumamente monótona, y parece haberse creado sin considerar el entretenimiento ni de niños ni de adultos.
Como ya le sucedía a su modelo, es una película que carecería de sentido si no la vehiculara una gran intérprete. No tiene nada de especialmente malo, pero tampoco razón de ser.
Profundamente aburrida, presenta 80 minutos de escenas banales que carecen de complejidades psicológicas, así como de suspense y drama, interrumpidas solo por algunos minutos de acción impecablemente filmada.
Aventura juvenil emocionante y conmovedora que no solo ofrece momentos de miedo, sino que también resulta verdaderamente perturbadora. Captura con notable precisión la mezcla de arrogancia, ternura e inocencia que caracterizan la adolescencia.
La película de Paolo Virzi se presenta como una comedia que no logra hacer reír y una tragedia que carece de impacto emocional. Su tono es inestable y su enfoque ideológico resulta confuso.
Hosoda logra mantener el relato bajo control a medida que le añade elementos inesperados. La película no solo rebosa imaginación y energía visual, sino que las utiliza para transmitir emociones profundas.
Exceso y autoindulgencia. El conjunto resulta ser mucho menos que la suma de sus partes: una serie de destellos de brillantez que iluminan un panorama desolador.
Holm logra equilibrar lo cínico y lo melifluo, usando hábilmente la repetición y la exploración psicológica para hacer que la evolución de su protagonista resulte orgánica y creíble.
Ryan Coogler ha confeccionado un homenaje genuinamente afectuoso a la saga; nunca antes en la saga los combates habían sido orquestados con tanta fluidez.
Toma varios temas vinculados a la sociedad india y los combina de manera poco efectiva en los 115 minutos de duración. Sin embargo, su mayor inconveniente es el abrupto cambio de tono que se produce en el tercer acto.
En lugar de abordar la vejez y la amistad, la película opta por una serie de torpes intentos de humor burdo. En definitiva, se convierte en un extenso trayecto sin rumbo claro.
Taratuto avanza la trama de manera torpe, intentando ser entrañable y conmovedora a toda costa. Promueve una concepción de la camaradería que resulta misógina y de un gusto cuestionable.
Una colección de chistes no es necesariamente una película, y 'Ted 2' ni siquiera intenta funcionar como tal. La obsesión de Seth MacFarlane por provocar ya solo genera tedio.
Irresistible 'mashup' de una acumulación de interacciones mundanas que acarrean un poco de melancolía y mucho del tipo de comedia que no necesita parecer comedia para hacer que te partas de risa.
[Salles] se limita a reproducir los clichés más manidos de la iconografía beat. En lugar de profundizar en la psicología de Kerouac y sus contemporáneos, los presenta como jóvenes arrogantes, perezosos y narcisistas, resultando en personajes, sobre todo, bastante poco interesantes.
No logra conectar con el público. Se basa en personajes estereotipados y presenta una narrativa típica del cine de prisiones. Aunque no es aburrida, tampoco deja una impresión significativa.