Ferrara se muestra más enfocado en recrear los hechos históricos que en desarrollar de forma efectiva a su personaje principal. La película resulta interesante por su contribución a enriquecer la entrada de LaBeouf en Wikipedia.
Es la primera obra maestra que ve la luz este año en el festival de Venecia 2021, y representa una reafirmación contundente del talento de Campion. Al verla, surge la inevitable pregunta: ¿por qué ha sido solo la primera película que estrena en 12 años?
En conjunto, ‘Benediction’ no alcanza las cotas artísticas de los títulos que convirtieron a Davies en uno de los grandes cineastas vivos, pero no le hace falta. Una película menor suya es una película muy grande.
Exuda fatalismo, y aunque no habrá sorpresas, compensa esta carencia con un poderoso impacto emocional y una estética cautivadora. Presenta una narrativa sobre racismo y violencia, poética y serena, pero rebosante de furia.
La película intenta ser ambigua, pero termina siendo confusa. Introduce numerosos personajes y subtramas que no logra desarrollar. Aspira a un tono tragicómico, pero se mueve erráticamente entre lo trágico y lo cómico.
La película actúa como una muestra inintencionada de ideología reaccionaria y como un argumento cínico que intenta convencernos de que todo es manipulación, falsedad y simulación.
Es uno de esos thrillers de espionaje cuya peripecia narrativa va densándose hasta hacerse impenetrable. Zhang parece usar el argumento sobre todo como pretexto para exhibir su sentido del ritmo.
Se conforma con realizar ligeras modificaciones a los personajes emblemáticos de aquel clásico y utiliza variaciones de momentos memorables para llenar una narración que carece de dirección e inspiración.
Aqueja el tipo de sequedad y densidad informativas propias de una lección universitaria, pero logra el mérito de despertar nuestro interés por muchos de los títulos que discute.
Esta versión de estar por casa de 'Doctor Zhivago' resulta empalagosa y emocionalmente falsa, y está toscamente narrada y torpemente interpretada. Apenas sirve para alguna risa ocasional.
Es, ante todo, un ejercicio fascinante de perspectivas y simpatías cambiantes. Park nos guía a lo largo de su recorrido, mostrando un dominio absoluto sobre el tono variable de la película, sin dejar escapar ni una sola nota.
Pese a su tono apacible, su ternura y sus encantos visuales, es una obra impregnada de dolor y devastadoramente elocuente sobre todo lo que aquel episodio oscuro de la historia destruyó.
Una colección de virguerías visuales tan extensa que resulta difícil enumerarlas. Al unirse a una serie de monólogos elaborados, se convierte en una película agotadora. Sin embargo, Greenaway logra compensarlo, o casi, con su energía e inventiva.