Tan atiborrada de personajes y planos narrativos que solo se deja admirar desde la distancia. No hay hueco para entrar en ella. El chorreo de información verbal y visual es tal que, literalmente, uno sale del cine agotado.
Una película incapaz de transmitir personalidad, energía y pasión. Pese a que su director es un artista extraordinariamente dotado para la narración visual, no ofrece ni una idea de puesta en escena ni un hallazgo formal.
Nadie pone en duda que Luhrmann siente un genuino interés por Presley. Sin embargo, su película explota la iconografía de Elvis de manera poco sutil, recordando la actitud del Coronel Parker al aprovecharse de su talento sin reservas.
Chukwu mantiene la película alejada de los clichés narrativos que suelen afectar a los biopics de Hollywood, aunque ni en sus inicios ni en su clímax puede escapar del exceso de sentimentalismo.
'Earwig' transita constantemente por un territorio incierto entre la realidad, los sueños, la memoria y el delirio. A lo largo de su desarrollo, logra transformar la fealdad humana en una serie de imágenes cautivadoras que hacen que, al verla, uno casi se olvide de parpadear.
La película se ve afectada por diversas subtramas innecesarias, un esfuerzo por desarrollar ideas exclusivamente a través de los diálogos y una notable falta de acción y tensión.
Una película modélica en todos los sentidos, un verdadero regalo. Su brillante trabajo de iluminación en blanco y negro resalta una textura bellísima y una profundidad de campo que deja sin aliento.
Mientras narra el ascenso profesional de su protagonista, la película se concentra tanto en exaltar su brillantez que descuida mostrarla como un ser humano genuino.
Los personajes están trazados en blanco y negro, y el clímax dramático ofrece una resolución demasiado fácil que no respeta la lógica ni la progresión emocional de la historia.
Los tonos van alternándose de forma atropellada de una escena a la siguiente. Los Coen han refinado su método hasta tal punto que sus historias casi parecen fáciles de contar, y 'Suburbicon' demuestra que no es así.
Pedazo de ficción honorable y valioso pero del todo desubicado en un medio, la pantalla grande, al que obviamente no pertenece grandes intérpretes en estado de gracia
Por momentos, funciona menos como una película que como una sucesión de secuencias memorables. Sin embargo, esto no implica que explorarla no sea gratificante. Es una película realmente divertida.
Una gran historia de amor. Haynes controla cada plano, cada gesto y cada detalle visual de manera magistral. Blanchett y Mara ofrecen interpretaciones extraordinarias.
Nadie puede igualar el dominio del ritmo de Spielberg, ni su habilidad para crear atmósferas, ni su espléndida capacidad de adaptar la historia a las exigencias del entretenimiento popular sin perder su esencia.
La apuesta del director por contemplar la historia desde el surrealismo y la intrepidez conceptual degenera en amaneramiento y falta de foco, y sus intentos de poesía macabra se quedan en mero fetichismo necrófilo.
Película torpe y cómica en momentos no intencionados. Dahan utiliza excesivamente los primeros planos de Nicole Kidman, lo que hace que en ciertos instantes parezca que está a punto de golpearla con la cámara.
Un híbrido entre 'Buenas noches y buena suerte' y 'Vals con Bashir'. Los directores realizan una exploración admirable, aunque tiende a ser excesivamente académica, lo que impide que se haga justicia al poema y al autor.
Es una obra de acabado exquisito, derrochante de estilo, y que trata sus personajes como andamiaje de una colección de imágenes deslumbrantes y de significantes en busca de significado.