Pedazo de ficción honorable y valioso pero del todo desubicado en un medio, la pantalla grande, al que obviamente no pertenece grandes intérpretes en estado de gracia
Por momentos, funciona menos como una película que como una sucesión de secuencias memorables. Sin embargo, esto no implica que explorarla no sea gratificante. Es una película realmente divertida.
Oscila agresivamente entre la comedia payasa, el romance meloso y el drama oscuro sin lograr que esos elementos formen un todo cohesivo. Y, pese a ello -o precisamente gracias a ello-, resulta extrañamente irresistible.
Una gran historia de amor. Haynes controla cada plano, cada gesto y cada detalle visual de manera magistral. Blanchett y Mara ofrecen interpretaciones extraordinarias.
Nadie puede igualar el dominio del ritmo de Spielberg, ni su habilidad para crear atmósferas, ni su espléndida capacidad de adaptar la historia a las exigencias del entretenimiento popular sin perder su esencia.
Härö intenta generar tensión, pero se ve obstaculizado por la previsibilidad de la historia. Además, el relato no logra profundizar en el aspecto psicológico, lo que lo hace un tanto tosco en su intento de evocar emociones.
La apuesta del director por contemplar la historia desde el surrealismo y la intrepidez conceptual degenera en amaneramiento y falta de foco, y sus intentos de poesía macabra se quedan en mero fetichismo necrófilo.
Película torpe y cómica en momentos no intencionados. Dahan utiliza excesivamente los primeros planos de Nicole Kidman, lo que hace que en ciertos instantes parezca que está a punto de golpearla con la cámara.
Un híbrido entre 'Buenas noches y buena suerte' y 'Vals con Bashir'. Los directores realizan una exploración admirable, aunque tiende a ser excesivamente académica, lo que impide que se haga justicia al poema y al autor.
Gran obra maestra. Al público infantil le ofrece adorables criaturas y, a los adultos, una certera mirada a los placeres y los sinsabores de la infancia.
Es una obra de acabado exquisito, derrochante de estilo, y que trata sus personajes como andamiaje de una colección de imágenes deslumbrantes y de significantes en busca de significado.
La directora acierta al no recurrir al dramatismo excesivo, pero carece de recursos alternativos para crear intensidad dramática. El resultado es una obra que se queda corta en cuanto a personalidad.
Un extraordinario espectáculo. Un documental vibrante y conmovedor, que actúa como un recordatorio de la sublime experiencia colectiva que la música en vivo puede ofrecer.
Edgar Wright adopta un tono más serio en esta entrega, aunque carece del elemento terrorífico. Se trata de la película más oscura de su carrera y, quizás por eso, es también la menos completa.
Se trata de una película repleta de planos visualmente impactantes, pero notablemente fría. Su rigor es admirable, pero esto provoca que el espectador se sienta distanciado.
Konchalovsky rememora la masacre de forma impactante, pero se muestra interesado principalmente en recordar los esfuerzos del gobierno para silenciarla, y en el proceso logra generar una tensión creciente.
No proporciona información sustancial, pero parece que su prioridad es otra: dejar en evidencia el sacrificio que los acusados decidieron asumir para convertir el juicio en un acto político.
Es un relato despojado de todo trasfondo y absolutamente deshistorizado; la violencia acaba teniendo aquí la misma significancia que tendría en cualquier 'thriller'.