Exhibe chispazos de energía narrativa propia de una aventura criminal en su avance hacia una resolución que se las arregla para colmarnos tanto de euforia como de melancolía. Eso sí que es magia.
Funciona a modo de sincera dedicatoria. Observa el mundo del ‘wrestling’ con seriedad pero, a pesar de ello, Durkin ofrece más un inventario de traumas que un drama humano verdaderamente impactante.
Gracias a su energía contagiosa y al puñado de interpretaciones y diálogos absorbentes que la vehiculan, logra algo casi milagroso: que el espectador se intrigue, se divierta y se conmueva con la historia.
Maneja sin reparos todas las convenciones narrativas propias del melodrama judicial prototípico, se las arregla para no resultar insensible u oportunista.
Resulta demoledora por la sutil precisión con la que retrata la miserable existencia de la pequeña. Una película que usa susurros para gritar las emociones más contundentes.
Relato sobre el amor y el poder sanador del cine, descentrado en su desarrollo y esquemático en su estructura, lo que dificulta una conexión emocional con el espectador.
Trata de ser un romance juvenil y un retrato de la angustia adolescente, pero resulta sorprendentemente ineficaz en esta tarea. Guadagnino no se toma el tiempo para explorar la identidad monstruosa de sus personajes.
Avanza a toda velocidad. Sin embargo, los giros y las sorpresas dentro de otros giros crean una trama tan enredada que frecuentemente se vuelve difícil seguir lo que ocurre en pantalla.
Valeria Bruni-Tedeschi vuelve a explorar su propio mundo, centrándose en el arte de la interpretación y mostrando la misma autocomplacencia que en sus obras anteriores.
Funciona a la vez como sátira, ‘thriller’, relato de terror, distopía apocalíptica, ‘sitcom’ familiar y disquisición metafísica. (...) gracias a esa fidelidad [a la novela], logra ser absurda, y trágica, y caricaturesca, e inquietante, e hilarante.
Es la película más sencilla del cineasta italiano en términos formales y conceptuales. Exhibe un profundo intimismo y emotividad que dejan sin palabras a quienes ven en su director solo a un mero estilista.
Un 'biopic' ordinario, funcional y fácilmente olvidable. Es lamentable que la película no dedique más tiempo a explorar la historia de las dos hermanas.
Un caso francamente interesante que, a pesar del impecable trabajo de reconstrucción de la época y de la eficaz creación de una atmósfera atosigante, Matuszyński desaprovecha.
A ratos se olvida de la necesidad de proporcionarnos un mensaje para dedicarse a funcionar como intriga procesal. Es entonces cuando resulta absorbente y hasta conmovedora.
A la vez previsible e impenetrable, la atención al detalle proporciona a la película una convincente autenticidad. Sin embargo, en esencia, Bellocchio no revela mucho sobre los secretos de la Mafia.
Logra esquivar varios de los clichés argumentales típicos de los biopics habituales. Es una obra que funciona a ratos, y en concreto los ratos que mejor le funcionan son una serie de febriles secuencias de fantasía musical.
Derrocha frescura y aire aventurero al tiempo que plantea interesantes cuestiones. Lo logra con una energía visual desbordante, equilibrando con habilidad momentos de humor absurdo y otros de profunda carga emocional.
Quienes no esperen de 'El rehén' más que un homenaje a las historias clásicas de espías, eficazmente lleno de tiroteos y persecuciones, y con una atmósfera confusa, encontrarán lo que buscan.
Cosmatos corre el riesgo de provocar una sobredosis a aquellos espectadores con baja tolerancia al lunatismo. Por lo que respecta a todos los demás, que tengan feliz viaje.
Toda la tensión generada por la lucha por la supervivencia se ve socavada por los frecuentes recuerdos de un romance que carece de profundidad y está saturado de dulzura.