Es una película increíblemente estúpida, quizá la más estúpida de su director -decir eso es mucho decir-, pero da la sensación de no tomarse a sí misma suficientemente a broma.
Solo hay un personaje con menos expresividad que el héroe del título, y se llama Chewbacca. El gran problema de 'Han Solo' es que de algún modo vulgariza el universo Star Wars.
Esta película sigue la misma línea que las entregas anteriores de la saga. Sus aspiraciones se limitan a reutilizar personajes y situaciones conocidas, combinándolas con un número aceptable de efectos visuales.
Ratchet & Clank, la película, se mantiene en una narrativa convencional y predecible, donde el ritmo acelerado de sus escenas de acción no logra enmascarar sus debilidades.
Los directores intentan embutir el metraje con un exceso de argumento y trama, sin embargo, Ruby exhibe un puñado de efectos visuales deslumbrantes y una contundente celebración del matriarcado.
Esta secuela exhibe más presupuesto y más personajes pero no más argumento. Roberts envuelve el relato en una atmósfera claustrofóbica y lo complementa con secuencias de acción efectivas.
Durante parte de su metraje nos mantiene interesados en cómo van las chicas superando obstáculos. Pero lo que debería ser terror se va convirtiendo en comedia involuntaria por la estupidez de la pareja.
Avanza con tanta energía y encadenando tal cantidad de chistes eficaces que muy pocos de los adultos obligados a verla sentirán la necesidad de ponerle pegas.
Oscila de forma insistente entre vistosos momentos de danza y escenas de melodrama familiar que resultan más bien toscas, en buena medida por el empeño en la sobreexplicación. (...) eso sí, la película funciona como valiosa reflexión
Kral nos ofrece una mirada a las maravillas de la danza titular mediante imágenes de archivo de Rego y Copes, así como a través de recreaciones coreografiadas de manera impresionante que logran compensar el esquematismo ocasional del relato.
Dotado de una rabia juvenil y un intenso sentido de lugar enfatizados por la fotografía en blanco y negro, el retrato de grupo huye tanto del estereotipo como de la protesta social o la mitificación facilonas.
Aunque carece de la originalidad y la intrepidez formal y narrativa de su modelo, lo que se evidencia en sus primeras tres horas de metraje, la serie ofrece un complejo juego de espejos.
Hay mucho que criticar sobre la teleserie 'Los vigilantes de la playa', pero una película tan carente de gracia, creatividad e ideas como esta no tiene lugar para hacerlo.
No es una película sutil, sino que está repleta de clichés. Sin embargo, esto no arruina la diversión, gracias a Denzel Washington, un héroe de acción que logra transmitir sensibilidad y emoción.