La película termina tratando al público de manera condescendiente. Lo más lamentable de todo es el giro hacia un tono predicador y propagandístico que se manifiesta, dejando de lado la esencia de la historia.
Una crítica noble y tibia. Recuerda a otras ficciones como 'Platoon' o 'Corazones de hierro'. Aunque sus intenciones son loables, no logra presentar al pueblo afgano más que como simples peones.
Funciona como una película 'slasher', ofreciendo violencia para incomodarnos y, sobre todo, para entretenernos. Sin embargo, al ser aplicada a la recreación de una tragedia, esta metodología resulta altamente problemática.
A pesar de algunos clichés, la película ofrece una perspectiva convincentemente precisa y conmovedoramente oscura. La animación tradicional se utiliza eficazmente para documentar el horror con delicadeza.
Homenaje de brocha gorda. Heineman muestra más interés en santificar a la mujer que en comprenderla. Presenta su obsesión como algo heroico en lugar de trágico, y en ese proceso, solo consigue simplificar su complejidad.
El enfoque de Mayfair es contenido y meticuloso; carece de la intensidad necesaria. La película demuestra de manera contundente su destreza para narrar a través de miradas, silencios y primeros planos.
Greengrass convierte la tragedia en rutina. El director inglés rememora sin fuerza la masacre de la isla noruega. No logra entretener ni ofrece una reflexión profunda, solo un mensaje engañoso.
Funciona como dos películas distintas, ambas profundamente burdas. Tellier recurre a los métodos habituales, como la música sensiblera, para señalar los momentos en los que se espera que lloremos.
Pese a que Dench aporta emotividad y matices a las pocas escenas en las que aparece, en general la película se siente como una serie de diálogos tediosos pronunciados por personajes mal desarrollados.
Amarga, lacerante y brutal, esta película ofrece una experiencia cinematográfica intensamente opresiva. Loznitsa demuestra una extraordinaria habilidad para ofrecer diagnósticos impactantes sobre la condición humana.
Es una venenosa sátira sobre la Viena del siglo XVIII a partir de la historia de un esclavo. Una sátira tan hieráticamente violenta como inconfundiblemente relevante.
Sorkin tiene el talento para narrar historias de manera endiabladamente entretenida. Sin embargo, la película llega a un punto en que se cuestiona las motivaciones de la joven, lo que no solo lleva a Sorkin a explicarse en exceso, sino que también resulta en una condescendencia evidente.
Cierto que los perfiles de casi todos ellos pecan de familiares, y que la narración es previsible de principio a fin, pero la película logra colarse entre las grietas de esas convenciones para hallar la humanidad de sus héroes.
Se muestra rotundamente efectiva generando tensión escena a escena hasta arrojarnos a un clímax literalmente paralizante que esquiva los trucos más trillados del género.
Película de intenciones claramente nobles, que busca retratar el trauma que sufren los soldados al regresar a casa. Sin embargo, se ve afectada por la falta de sutileza del director Jason Hall.
Thompson utiliza un estilo visual que imita claramente el presentado por Guy Ritchie, complementándolo con un tono alegre que desdibuja cualquier sensación de tensión dramática.
Aunque en última instancia la película no aporte ninguna novedad sobre el arte o el amor, sí ofrece reflexiones valiosas sobre las relaciones a largo plazo.
Stone decepciona. 'Snowden' es algo que, hace dos décadas, en su época dorada como cineasta político, nadie habría esperado de Oliver Stone: una obra insípida, correcta y blanda.