Durante parte de su metraje nos mantiene interesados en cómo van las chicas superando obstáculos. Pero lo que debería ser terror se va convirtiendo en comedia involuntaria por la estupidez de la pareja.
Apenas unas frases de diálogo y una de las mejores interpretaciones, y sin duda la más puramente física, que Robert Redford ha ofrecido en toda su carrera. Lo más cerca del cine experimental que el cine de estudio americano puede llegar a ser.
Avanza con tanta energía y encadenando tal cantidad de chistes eficaces que muy pocos de los adultos obligados a verla sentirán la necesidad de ponerle pegas.
Oscila de forma insistente entre vistosos momentos de danza y escenas de melodrama familiar que resultan más bien toscas, en buena medida por el empeño en la sobreexplicación. (...) eso sí, la película funciona como valiosa reflexión
Kral nos ofrece una mirada a las maravillas de la danza titular mediante imágenes de archivo de Rego y Copes, así como a través de recreaciones coreografiadas de manera impresionante que logran compensar el esquematismo ocasional del relato.
Dotado de una rabia juvenil y un intenso sentido de lugar enfatizados por la fotografía en blanco y negro, el retrato de grupo huye tanto del estereotipo como de la protesta social o la mitificación facilonas.
'Sin tregua' avanza hacia su clímax construyendo una sólida tensión y, a la vez, acumulando un peso emocional considerable que la estética de metraje encontrado casi sabotea.
Aunque carece de la originalidad y la intrepidez formal y narrativa de su modelo, lo que se evidencia en sus primeras tres horas de metraje, la serie ofrece un complejo juego de espejos.
Hay mucho que criticar sobre la teleserie 'Los vigilantes de la playa', pero una película tan carente de gracia, creatividad e ideas como esta no tiene lugar para hacerlo.
No es una película sutil, sino que está repleta de clichés. Sin embargo, esto no arruina la diversión, gracias a Denzel Washington, un héroe de acción que logra transmitir sensibilidad y emoción.
Desenfadada pero sofisticada, deliciosamente amoral y rotundamente divertida, esta película es una obra magnífica capaz de alegrarle el día a cualquiera.
Gillespie no solo logra que conceptos financieros complejos sean más comprensibles que en 'La gran apuesta' (2015); también consigue que la trama resulte verdaderamente entretenida.
La película presenta una serie de coreografías excepcionalmente bien ejecutadas y repletas de tensión. Además, logra simplificar un tema complejo, lo que podría considerarse su mayor virtud.
El enfoque sobrio y observacional que se adopta otorga autenticidad al análisis de un sistema que está diseñado para traicionar y humillar a aquellos que, por su esencia, deberían recibir asistencia.