Sharpe recurre a una creciente sucesión de florituras visuales que intentan reflejar la personalidad de su héroe, pero las maneja con tan poco rigor y tan poca intuición que no tardan en resultar tediosas.
Wright parece más enfocado en demostrar su estilo distintivo que en profundizar en lo que debería ser el núcleo de la narrativa, resultando en un repertorio de temas que no logra dejar una impresión duradera.
El único interés del director es hacernos valorar al fotógrafo que moldeó la imagen de la alta costura por su humor, su ingenio y su capacidad de subversión. Es difícil resistirse.
Germano interpreta a Ligabue en un recital casi incesante de rugidos, gruñidos y otros excesos de actuación. Esta sobreactuación transforma la experiencia de ver la película en algo casi intolerable.
La abundancia de temas, estilos y elementos dramáticos puede parecer demasiado para ciertos espectadores; sin embargo, aquellos que la aprecien seguramente quedarán cautivados.
Puede que ‘Tesla’ no sea especialmente reveladora acerca de su protagonista pero sí se muestra eficaz cuestionando el mito y a la vez intensificando el misterio que lo rodea.
Concebida como una despedida, la presencia de su autora en pantalla combina ternura con ironía y inocencia con sabiduría, lo que resulta especialmente conmovedor.
Retrata a Pavarotti tal como él deseaba que lo retrataran. Funciona como un recordatorio efectivo de sus logros artísticos; sin embargo, quienes busquen una perspectiva más profunda y analítica deben buscarla en otros lugares.
Lemmings muestra una notable prudencia en el tratamiento de la violencia, aunque en otros aspectos, "Harriet" se siente algo rudimentaria. Es digna de reconocimiento por sus conceptos, pero problemática en la manera de plasmarlos.
Menos eficaz como biografía que como evocación dramática, es una obra elegante y extravagante, hilarante y por momentos desgarradora. Justo como su protagonista.
Una narrativa compuesta de fragmentos y momentos visualmente impactantes. El resultado logra conmover gracias al evidente afecto que Hawke muestra por sus personajes heridos.
La película opta por una narrativa convencional y por momentos, se siente excesivamente prudente, lo cual contrasta notablemente con la actitud que siempre ha mostrado su protagonista.
La naturaleza episódica de la historia, junto con la falta de contextualización por parte del director Hugo Prata, resulta en una narración débil, donde la única pieza que logra cohesionarla un poco son las canciones.
La película fracasa por su ramplonería narrativa, su recurso a clichés como el del escritor torturado y, sobre todo, por la increíblemente histriónica interpretación de Law.