¿Es 'Imparable' una tontería? Probablemente, pero el ritmo acelerado con el que la historia se presenta en la pantalla es tan intenso que resulta complicado notarlo.
Una película decepcionante. En sus mejores momentos, 'Come reza ama' resulta aburrida, mientras que en sus peores instantes se vuelve realmente deprimente.
El resultado es conmovedor en ciertos momentos, pero no logra ser realmente transgresor. Además, el enfoque en la contención reduce su capacidad para trascender.
Frears adopta un enfoque sentimental y vocacionalmente liviano que sortea asuntos espinosos y evita reflexiones críticas. La prioridad es celebrar a aquellos con el coraje necesario para perseguir sus sueños.
El director presenta una mezcla efectiva de acción, violencia, intrigas palaciegas, romance y melodrama familiar, diseñada cuidadosamente para atraer a un amplio público. Es justo reconocer que cumple con su objetivo.
La película presenta una serie de hermosos paisajes y lujosos interiores palaciegos, pero carece de una energía narrativa convincente. Además, la interacción entre Maïwenn y Johnny Depp resulta sin química.
Se esfuerza por concentrar nuestra atención en su precisión al componer planos, ocultando lo que hay bajo esa fachada: un surtido de las convenciones más trilladas del cine biográfico.
Una película que no solo promete no tener mucho recorrido fuera de Italia sino que, además, promueve un italianismo orgulloso, agresivo y algo inquietante.
No solo exagera situaciones e interpretaciones hasta lo inverosímil en busca de un dramatismo evidente; su crudeza, incluso, termina traicionando al protagonista.
O’Connor traza el retrato de una mujer y para darle vida se sitúa estratégicamente en un punto medio entre el clasicismo del asunto narrativo y la modernidad de la propuesta estética.
La película resulta ser repetitiva y pesada, además de seguir un enfoque muy convencional, lo cual contrasta fuertemente con la innovación de la música de Morricone.
Sharpe recurre a una creciente sucesión de florituras visuales que intentan reflejar la personalidad de su héroe, pero las maneja con tan poco rigor y tan poca intuición que no tardan en resultar tediosas.
Wright parece más enfocado en demostrar su estilo distintivo que en profundizar en lo que debería ser el núcleo de la narrativa, resultando en un repertorio de temas que no logra dejar una impresión duradera.
El único interés del director es hacernos valorar al fotógrafo que moldeó la imagen de la alta costura por su humor, su ingenio y su capacidad de subversión. Es difícil resistirse.