Funciona como retrato elocuente y nada tremendista de esa América traicionada por los políticos que les prometieron la luna. Estupendo trabajo del actor Simon Rex.
Lo que la eleva sobre sus predecesoras son los niveles de intimidad y desoladora belleza que alcanza. Merece todos los elogios que ha recibido desde su estreno.
La visión de Affleck se enfoca en la intimidad en lugar de en el espectáculo. Aunque el relato tiende a ser esquemático y repetitivo, se van sumando momentos fascinantes que logran mantener el interés.
Una atmósfera en la que cada momento y cada personaje derrochan emociones en crudo. Se trata, pues, de una película extremadamente sutil y sensible, y tan tierna como devastadora.
La mejor película de Paul Schrader en 15 años es una obra llena de dolor e ira contenida, otro de sus grandes estudios sobre la desesperación y la soledad espirituales.
Montajes que yuxtaponen el pasado y el presente de forma visualmente atractiva, pero que no compensan ni la torpeza narrativa, ni los momentos artificialmente melodramáticos ni un plantel de personajes insustanciales.
La película recurre a estereotipos y caricaturas, así como a una artificiosidad narrativa y emocional que evita profundizar en reflexiones significativas, lo que la hace superficial y poco arriesgada.
'Green Room' es un ejercicio magistral en la creación de suspense, salpicado con momentos de brutalidad y humor negro. Te mantendrá al borde de tu asiento y no podrás evitar aferrarte a los brazos de la butaca.
Es difícil recordar otra película tan precisa en la representación de la discusión entre dos personas que se aman. Con esta última entrega, la serie logra una magnitud realmente épica, convirtiéndose en uno de los más destacados retratos de la agridulce experiencia romántica.
Película con un gancho visual impactante, pero presenta una serie de ideas poco desarrolladas, más parecidas a una conversación entre estudiantes desfavorecidos por el uso de drogas que a una profunda exploración filosófica.
A menudo se siente más como el episodio piloto de una sitcom que un largometraje, aunque al menos es una sitcom que logra entretener sin menospreciar nuestra inteligencia.
Hess concibe cada personaje como una simple colección de peculiaridades. Sus criaturas están tan sobrecargadas de malas ideas que resulta complicado entender cuál es el verdadero chiste.
Kamiyama intenta, aunque sin mucho éxito, unir dos realidades dispares que compiten entre sí. Sus esfuerzos por reflexionar sobre estos temas se ven opacados por una narrativa dispersa y la complejidad del universo onírico.