La abundancia de temas, estilos y elementos dramáticos puede parecer demasiado para ciertos espectadores; sin embargo, aquellos que la aprecien seguramente quedarán cautivados.
Lemmings muestra una notable prudencia en el tratamiento de la violencia, aunque en otros aspectos, "Harriet" se siente algo rudimentaria. Es digna de reconocimiento por sus conceptos, pero problemática en la manera de plasmarlos.
Una narrativa compuesta de fragmentos y momentos visualmente impactantes. El resultado logra conmover gracias al evidente afecto que Hawke muestra por sus personajes heridos.
La naturaleza episódica de la historia, junto con la falta de contextualización por parte del director Hugo Prata, resulta en una narración débil, donde la única pieza que logra cohesionarla un poco son las canciones.
Articula con vaguedad sus inquietudes sobre el cambio climático. Que Cronenberg desee evocar sus viejas épocas no es necesariamente negativo, sin embargo, para el espectador interesado en ello, lo más recomendable es que regrese a las obras originales.
Si en su último tercio degenera en una cacofonía de sustos más bien típica, el énfasis previo en la construcción de personajes y en el control del ritmo permite a la película retener su pegada.
Se esfuerza principalmente en ser una película de acción. A menudo funciona como un emoticono, presentándose como una versión simplificada de su modelo. Su mayor mérito es recordarnos los placeres de pasar un par de horas con la televisión apagada, disfrutando de un buen libro.
Versión simplificada de los mejores trabajos de los maestros Hayao Miyazaki e Isao Takahata, resulta encantadora y, en ocasiones, incluso cautivadora. No necesita más.
Adil el Arbi y Bilall Fallah demuestran una notable habilidad al combinar comedia con drama, además de desarrollar personajes mientras organizan impresionantes coreografías de acción.
Las películas de S. Craig Zahler se sitúan en una intersección entre el cine de autor y la serie B. Son obras audaces, inteligentes y notablemente violentas.
El tipo de fantasía medieval que podría crear un niño con déficit de atención resulta poco convincente, incluso en las escenas de tortura. La trama pierde ritmo y se vuelve excesivamente monótona.
Es lógico que aspire a ser un reflejo de su predecesora, aunque esta sea mediocre. Todo lo que ofrece son unos niños que corren a través de una trama amorfa, que no logra mantener nuestra atención.
Convencional, apolillada, fea, aburrida y muy cursi. Seguro que incluso a estas alturas es posible hacer una nueva versión del clásico de los Grimm que justifique su propia existencia, pero no es esta.
Funciona como retrato elocuente y nada tremendista de esa América traicionada por los políticos que les prometieron la luna. Estupendo trabajo del actor Simon Rex.
La visión de Affleck se enfoca en la intimidad en lugar de en el espectáculo. Aunque el relato tiende a ser esquemático y repetitivo, se van sumando momentos fascinantes que logran mantener el interés.