La película ofrece algunos momentos de acción que son visualmente atractivos, sin embargo, son escasos y la trama que los conecta es tan confusa que se vuelve difícil de seguir e incluso cómica.
Si Antonioni y Chéjov se unieran para dirigir un episodio de ‘CSI’, el resultado sería este. En sus 158 minutos de duración, la película puede parecer que no sucede nada, pero en realidad, hay una gran cantidad de eventos que se desarrollan. Es una obra monumental del cine.
Un claro reflejo de la fórmula desgastada del Universo Cinematográfico de Marvel, esta película se enfoca en ser un mero componente dentro del universo en lugar de ofrecer una experiencia entretenida.
Sus escenas de acción son escasas y monótonas, los efectos visuales son de mala calidad, y la intriga criminal se presenta de una manera que recuerda a lo que podría haber dirigido Clint Eastwood, pero con un enfoque torpe.
Va perdiendo fuerza debido a su repetitividad y a la falta de claridad en temas como la sobreprotección materna, el trauma y la enfermedad mental. Esto provoca una pérdida de coherencia interna que se vuelve más evidente con el tiempo.
Se utilizan diversas técnicas del cine más artístico, como largos planos estáticos y diálogos superpuestos, para mostrar a los personajes en una conversación que resulta agobiante y cargada de pesimismo.
Rosales explora diversas manifestaciones de la masculinidad tóxica, pero su enfoque se siente algo conservador y limitado en términos de concepto, lo que resulta en un trabajo menos audaz y definido en comparación con sus obras anteriores.
Logra ser liviana y profunda a la vez, gracias a la precisión exhibida por Zlotowski al manejar el tono y a la sensatez que demuestra al buscar la emotividad, esquivando el melodrama.
Almodóvar vuelve a explorar el melodrama femenino, un estilo que ha marcado su carrera y que se entrelaza con las cicatrices de la Guerra Civil. Se presenta un retrato con una empatía extraordinaria.
En esencia, lo más relevante de 'Madre!' no son solo sus significados, sino la forma intensa en que impacta tanto emocional como físicamente. Es una película original, audaz y extraordinariamente creativa.
Lilti carece de sutileza en sus argumentos, sin embargo, los complementa con un humor observacional y toques de ironía, transformando arquetipos en personajes con una notable profundidad.
La directora reflexiona sobre la inevitable fragilidad de nuestra vida, evitando los clichés sentimentales del melodrama y consiguiendo extraer mensajes esperanzadores incluso de lo trágico.
Todd Haynes presenta una impactante obra que explora cómo los abusos sexuales pueden devastar vidas. Es una película excepcional que invita a la reflexión.