Villeneuve se establece como un hábil retratista de los sombríos paisajes humanos, logrando mantenernos en un estado de tensión y ansiedad a lo largo de dos horas.
No se aleja de las convenciones del cine de acción ni profundiza en las causas del racismo institucionalizado. En lugar de eso, utiliza estos temas para parecer más relevante.
El resultado no cumple con su objetivo de ofrecer entretenimiento absurdo. Se convierte en una película tediosa, lo que resulta decepcionante viniendo de un director con su trayectoria.
Es una historia con gran potencial, pero Mendoza lo desperdicia con una presentación caótica y falta de atención al ritmo y la claridad en la narrativa. Sorprendentemente, 90 minutos de duración se sienten interminables.
Red de mentiras se esfuerza por ser relevante tanto en el ámbito político como en el moral. Demuestra un conocimiento sólido sobre el espionaje, el terrorismo, la CIA y la política en Oriente Próximo, aunque no profundiza realmente en ninguno de estos temas.
Menos un biopic y más una fantasía inspirada en personajes reales, esta obra fracasa tanto en su intento de sátira política como en representar adecuadamente la celebración de una rebelión feminista contra el patriarcado.
Es una versión afroamericana del icónico clásico de Arthur Penn, que destaca por su potencia visual y rítmica. Sin embargo, le falta un poco de tensión dramática para realmente captar al espectador.
Una película extraordinaria, tan radical como divertida, tan creativa como precisa, quizás la obra más subversiva de Lanthimos, lo cual es significativo considerando su trabajo en 'Canino' y 'Langosta'. Además, presenta la interpretación más destacada de Stone a lo largo de su carrera.
Nebbou intenta explorar la falacia de las apariencias, pero lamentablemente utiliza trucos narrativos poco originales y giros en la trama que resultan absurdos.
Solo en algunas ocasiones, el protagonista logra convertirse en un personaje verdaderamente cautivador. 'Pornomelancolía' ofrece, por otro lado, una perspectiva sin prejuicios sobre el mundo de la pornografía.
Presenta una trama muy parecida a las que se cuentan en obras sobre dictaduras militares en naciones como Chile y Argentina, y el esfuerzo de Salles por embellecer su trabajo no disimula su falta de originalidad.
Es un esfuerzo por deshacer la imagen de Steve Bannon, pero en realidad termina alimentando su leyenda por múltiples razones. Es probable que Bannon se sienta complacido con el resultado.
Ofrece dosis generosas de lo que su público natural sin duda espera de ella: una sucesión de secuencias de terror y brutalidad extraordinariamente bien ejecutadas.
El director consigue generar una intensa tensión a través de la ambigüedad. Lo que hace que El último exorcismo sea efectivo es su decisión de evitar construir el suspense con recursos fáciles como los sustos.
El film se sostiene gracias a un sólido enfoque periodístico que compensa su falta de originalidad en la forma. Además, sirve como un poderoso recordatorio de que las heridas del pasado no se sanan al ser ignoradas, y eventualmente afectan todos los aspectos de la vida.
Está muy claro desde el principio dónde se dirige esta película, pero su modo de llegar allí es audaz, violento y desasosegante. Un apabullante clímax.