Deambula en la inmensidad de sus ambiciones temáticas, y empieza a acumular minutos y minutos de metraje llenos de caminos narrativos que no van a ningún lado y personajes que pierden el norte.
A veces se convierte en una simple serie de experimentos formales. La directora parece no mostrarnos la verdadera esencia de sus dos protagonistas, llegando al punto de que uno casi quisiera que la historia terminara rápidamente.
Un enfoque narrativo elíptico y a menudo desorganizado, con más fallos de los recomendables. Sin embargo, hay instantes que logran emocionar y presenta una auténtica capacidad para provocar inquietud.
A pesar de las impresionantes imágenes, los diálogos carecen de emoción y los giros de la trama son confusos. Además, los personajes son tan planos que hace difícil conectar con la historia.
Una película que cumple con lo esperado y ofrece momentos agradables, aunque su desenlace se siente agotador. Además, presenta una trama que, a pesar de su simplicidad, resulta confusa al no resolver cuestiones fundamentales.
El cineasta francés transforma cada escena en una aventura similar a explorar una juguetería, ofreciendo una experiencia visual intrigante y deslumbrante, aunque algo agotadora.
Es una obra magnífica, donde lo relevante no es la historia en sí, ya conocida; lo que realmente destaca es la habilidad de Noah Baumbach y su elenco para transmitirla con gran sutileza.
Obra maestra rotunda e indiscutible una sucesión de exuberantes intercambios de diálogos, y de 180 minutos de metraje tan íntimos como absolutamente monumentales.
La trama de la historia es bastante sencilla, pero avanza de manera lenta y torpe. No logra sorprender al espectador y carece de coherencia narrativa, además, su paleta de colores desaturada la hace visualmente poco atractiva.
No presenta muchas innovaciones en comparación con las anteriores entregas, pero Kitano sigue demostrando su destreza al fusionar el minimalismo visual y la narrativa contenida con acertados toques de humor absurdo.
Se expresa fundamentalmente a través del lenguaje visual, presentando composiciones meticulosas y utilizando técnicas como el desenfoque y los primeros planos para intensificar la tensión dramática.
Magnífica película, una conmovedora meditación sobre la posibilidad de construir una utopía y uno de los más bellos retratos del amor fraterno proyectados recientemente desde una pantalla grande.