El film se sostiene gracias a un sólido enfoque periodístico que compensa su falta de originalidad en la forma. Además, sirve como un poderoso recordatorio de que las heridas del pasado no se sanan al ser ignoradas, y eventualmente afectan todos los aspectos de la vida.
Exhibe un afecto genuino por sus personajes, y su sentido del humor contrarresta la angustia subyacente. Esta película habla de lo difícil que se hace sobrevivir a la implacable insania del mundo.
Una historia que toma como referencia 'Centauros del desierto', pero que al intentar explorar la xenofobia contemporánea lo hace de manera superficial y con estereotipos, lo que genera una narrativa que termina siendo involuntariamente racista y cae en el didactismo y el melodrama.
Una película extraordinaria, tan radical como divertida, tan creativa como precisa, quizás la obra más subversiva de Lanthimos, lo cual es significativo considerando su trabajo en 'Canino' y 'Langosta'. Además, presenta la interpretación más destacada de Stone a lo largo de su carrera.
La película está repleta de bromas sobre las compras en línea, el ciberacoso, las estafas telefónicas y la vida contemporánea. Los chistes más evidentes, curiosamente, resultan ser los más divertidos.
Una serie de personajes dibujados de manera superficial representan una historia predecible que utiliza un humor estridente y completamente inofensivo, con el objetivo de enseñarnos sobre la relevancia de la cohesión familiar.
Los talentos de los actores se desaprovechan por completo; incluso tres muñecos inflables podrían desempeñar sus papeles sin que se notara la diferencia.
Es una lástima que no presente profundidad emocional ni escenas impactantes, y en su lugar, se sumerja en una serie de clichés e improbabilidades, lo que la convierte en una película que fácilmente se olvida apenas uno sale del cine.
Película que se encierra en su propio elitismo, funcionando bien como un publirreportaje turístico. Sin embargo, su exaltación del lujo se siente obscena y como 'road movie' resulta tediosa.
Es una película casi completamente carente de actitud, ya que Ross no logra inyectar ni una pizca de energía en la narración ni tampoco consigue hacer que sus protagonistas resulten interesantes.
A lo largo de gran parte de la película, los espíritus que acechan a los Lambert parecen ser reflejos de traumas familiares. Los sustos que siguen se reducen a ruidos imprevistos y efectos poco elaborados.
Cortés mantiene nuestra atención en el interior de la caja, transmitiendo intensos sentimientos de miedo, rabia y frustración. Su verdadero propósito no es estimular la mente del espectador, sino alterar sus nervios, y lo logra de manera extraordinaria.
Transita de forma casi siempre jovial entre géneros y tonos; y en el proceso plantea con sutileza inquietudes de clase, lazos sanguíneos problemáticos y reflexiones de peso.
Se mueve con cierta torpeza y produce ruidos molestos. Al final, podría reducir algo del impacto negativo que la saga ha sufrido en los últimos veinte años, pero no proporciona razones suficientes para continuarla.