Es innegable que 'Mamma mia! Una y otra vez' supera ligeramente a la película anterior, aunque considerar esto no significa que se pueda calificar como buena.
Una crítica salvaje, excesiva, hilarante, grotesca, repulsiva y deslumbrante contra la misoginia institucionalizada e internalizada, destacando la apabullante interpretación de Demi Moore.
Es el tercer largometraje de Pilar Palomero y el mejor de los tres. Su claridad y precisión permiten resaltar lo más relevante. ‘Los destellos’ se origina en las profundidades de su autora y logra resonar intensamente con el público.
Reijn combina hábilmente sensualidad, intriga y humor para plantear varias cuestiones muy complejas sobre el ejercicio del poder, apoyándose en la actuación sobresaliente de Nicole Kidman.
La actuación de Hugh Grant transforma lo que podría ser un simple ejercicio narrativo en algo extraordinario, destruyendo completamente su imagen de galán romántico de los 90. Su interpretación de un villano verdaderamente inquietante es destacable y sorprendente.
Hyde utiliza el material narrativo con humor y destreza. Los diálogos son entretenidos hasta que la pareja entra en un debate que resulta innecesario y lleno de didactismo sobre el trabajo sexual.
Una película extraordinaria, tan radical como divertida, tan creativa como precisa, quizás la obra más subversiva de Lanthimos, lo cual es significativo considerando su trabajo en 'Canino' y 'Langosta'. Además, presenta la interpretación más destacada de Stone a lo largo de su carrera.
Nebbou intenta explorar la falacia de las apariencias, pero lamentablemente utiliza trucos narrativos poco originales y giros en la trama que resultan absurdos.
Solo en algunas ocasiones, el protagonista logra convertirse en un personaje verdaderamente cautivador. 'Pornomelancolía' ofrece, por otro lado, una perspectiva sin prejuicios sobre el mundo de la pornografía.
Logra erigirse en una investigación penetrante y nada proselitista sobre las ambigüedades de la fe, la capacidad de una persona dañada para ayudar a otras
Impecable ópera prima que se mantiene admirablemente apegada al realismo y a la exploración psicológica. Resulta sorprendentemente conmovedora en su retrato de una alma atormentada.
Saleh crea una atmósfera de paranoia efectiva en el intricado entorno arquitectónico de al-Azhar, pero no logra mantener un ritmo narrativo consistente a lo largo de la historia.
No se aleja de las convenciones del cine de acción ni profundiza en las causas del racismo institucionalizado. En lugar de eso, utiliza estos temas para parecer más relevante.
Es una historia con gran potencial, pero Mendoza lo desperdicia con una presentación caótica y falta de atención al ritmo y la claridad en la narrativa. Sorprendentemente, 90 minutos de duración se sienten interminables.
Red de mentiras se esfuerza por ser relevante tanto en el ámbito político como en el moral. Demuestra un conocimiento sólido sobre el espionaje, el terrorismo, la CIA y la política en Oriente Próximo, aunque no profundiza realmente en ninguno de estos temas.
El film se sostiene gracias a un sólido enfoque periodístico que compensa su falta de originalidad en la forma. Además, sirve como un poderoso recordatorio de que las heridas del pasado no se sanan al ser ignoradas, y eventualmente afectan todos los aspectos de la vida.
Propone más ideas temáticas y formales de las que puede gestionar, pero su capacidad para generar atmósferas y su voluntad de tomar riesgos se bastan para celebrarla como un debut más que prometedor.