Hensleigh reduce al actor a un papel secundario en su propio espectáculo, perdido entre complicaciones narrativas y giros argumentales que son o demasiado predecibles o, en algunos casos, risiblemente absurdos.
Una película que no se esfuerza en desarrollar sus ideas. Las canciones son completamente irrelevantes, y esto se ve acentuado por la sencilla y poco creativa presentación de la mayoría de ellas.
Es una obra magnífica, donde lo relevante no es la historia en sí, ya conocida; lo que realmente destaca es la habilidad de Noah Baumbach y su elenco para transmitirla con gran sutileza.
La película, que inicialmente parecía una simple propuesta de acción influenciada por 'Acorralado' y 'Venganza', se enreda en complicadas intrigas y conspiraciones políticas.
La trama de la historia es bastante sencilla, pero avanza de manera lenta y torpe. No logra sorprender al espectador y carece de coherencia narrativa, además, su paleta de colores desaturada la hace visualmente poco atractiva.
Los 74 minutos de metraje son un ejercicio impecable de incremento sostenido de la tensión dramática. Imposible apartar la vista de la pantalla incluso un segundo.
Se expresa fundamentalmente a través del lenguaje visual, presentando composiciones meticulosas y utilizando técnicas como el desenfoque y los primeros planos para intensificar la tensión dramática.
El director kazajo presenta las aventuras del 16º presidente de Estados Unidos a través de una serie de escenas de acción exageradas, cómicas y casi innovadoras. A pesar de su falta de sentido, resulta ser una producción entretenida.
El enfoque de 'The Salvation' se siente excesivo y se pierde en su propia reverencia al género, lo que hace que su atmósfera solemne y sus intentos de ser subversiva resulten muy irritantes.
No es una premisa particularmente innovadora, sin embargo, Fastvold logra superar la falta de originalidad gracias a su extraordinaria destreza para crear una atmósfera cargada de intimidad y ternura.
A veces se convierte en una simple serie de experimentos formales. La directora parece no mostrarnos la verdadera esencia de sus dos protagonistas, llegando al punto de que uno casi quisiera que la historia terminara rápidamente.
La mejor película protagonizada por tortugas ninja hasta la fecha exhibe un estilo visual vibrante que irradia energía e ingenio en cada imagen y en todas las impactantes secuencias de acción.
Angustiosa película que logra plasmar un peligroso espacio tanto físico como mental, exhibiendo una notable eficacia en la creación de tensión dramática.
El cineasta francés transforma cada escena en una aventura similar a explorar una juguetería, ofreciendo una experiencia visual intrigante y deslumbrante, aunque algo agotadora.
Obra maestra rotunda e indiscutible una sucesión de exuberantes intercambios de diálogos, y de 180 minutos de metraje tan íntimos como absolutamente monumentales.