Hyde utiliza el material narrativo con humor y destreza. Los diálogos son entretenidos hasta que la pareja entra en un debate que resulta innecesario y lleno de didactismo sobre el trabajo sexual.
La película está repleta de bromas sobre las compras en línea, el ciberacoso, las estafas telefónicas y la vida contemporánea. Los chistes más evidentes, curiosamente, resultan ser los más divertidos.
Una comedia romántica que carece de humor y romanticismo. La comedia es predecible y trata de manera superficial un tema tan serio como la suplantación de identidad en línea.
Una serie de personajes dibujados de manera superficial representan una historia predecible que utiliza un humor estridente y completamente inofensivo, con el objetivo de enseñarnos sobre la relevancia de la cohesión familiar.
Borcuch transforma un drama familiar en una profunda reflexión sobre la identidad europea, utilizando un enfoque contundente que en ocasiones roza lo didáctico. Sin embargo, logra transmitir la ambigüedad de manera efectiva.
Película que se encierra en su propio elitismo, funcionando bien como un publirreportaje turístico. Sin embargo, su exaltación del lujo se siente obscena y como 'road movie' resulta tediosa.
Transita de forma casi siempre jovial entre géneros y tonos; y en el proceso plantea con sutileza inquietudes de clase, lazos sanguíneos problemáticos y reflexiones de peso.
El resultado final es notable como manifestación de un director que busca actuar según su propio criterio. Sin embargo, carece de la originalidad, la valentía y el atractivo artesanal que caracterizaban a su obra anterior.
Presenta una gran cantidad de personajes y conceptos interesantes, pero al final se siente más como una recopilación de escenas entretenidas que como una obra unificada.
No hace ningún esfuerzo por refrescar la memoria sobre lo que ocurrió en las entregas previas. Los nuevos espectadores de la saga tendrán que usar su imaginación para poder conectar la historia.
Las escenas más impactantes son aquellas que se centran en la acción, con escaso diálogo. Por otro lado, Statham se esfuerza por hacernos creer en una trama que resulta absurdamente incoherente.
Que esta tercera entrega se considere la menos ridícula de la saga no significa que no conserve ese elemento. Las escenas de acción caen en la repetitividad y carecen de la energía necesaria para mantener el interés.