Esta podría ser la obra maestra de Fernando León de Aranoa, ya que se centra en un personaje poderoso cuya complejidad lo hace tanto despreciable como cautivador.
La película mantiene su intención de señalar un sistema productivo que deshumaniza a sus trabajadores. Sin embargo, resulta desafortunado que Bing no desarrolle a sus personajes lo suficiente, dejándolos como meras figuras anónimas.
Lo que Haigh consigue en esta obra es notable, mostrando con gran sutileza cómo las verdades ocultas surgen a la superficie y manejando con honestidad las emociones de los personajes.
A pesar de su desarrollo pausado y metódico, la película genera una intensa tensión a medida que la trama profundiza, resultando en una obra perturbadora.
'Asuntos de familia' se caracteriza por diálogos agudos y situaciones pintorescas, aunque totalmente creíbles. La obra, aunque ligera, tiene un trasfondo casi radical que sorprende al espectador.
Un thriller insípido que elige no profundizar en retratos geopolíticos significativos, en su lugar, se enfoca en diálogos poco refinados, personajes planos y escenas de acción simplemente aceptables.
Gracias a la energía y el afecto que el director Phillip Noyce le imprime, junto al carisma que emana Pierce Brosnan, la película se vuelve mucho más interesante y entretenida de lo que se podría esperar.
Es lamentable que utilice una metáfora acuática poco original, junto con reflexiones sobre el cosmos y los quásares, que son aportadas por la tediosa narración de Guzmán.
Que posea más consistencia lírica que narrativa y que muestre cierta tosquedad manejando el sentimentalismo no menoscaba el poder de 'Mi vida con Carlos' como testimonio histórico y emocional.
El abundante repertorio de imágenes de archivo y las grabaciones de voz de la pareja, caracterizadas por su sinceridad, humor y momentos de profunda emoción, casi logran equilibrar la ausencia de referencias al prolongado declive del grupo.
Es una obra magnífica, donde lo relevante no es la historia en sí, ya conocida; lo que realmente destaca es la habilidad de Noah Baumbach y su elenco para transmitirla con gran sutileza.
La trama de la historia es bastante sencilla, pero avanza de manera lenta y torpe. No logra sorprender al espectador y carece de coherencia narrativa, además, su paleta de colores desaturada la hace visualmente poco atractiva.
La obra puede causar controversia entre quienes apoyan las corridas de toros y los defensores de los derechos de los animales. Sin embargo, aquellos que se centren en su valor artístico disfrutarán de una experiencia visual y sonora impresionante, hipnótica y poderosa.
Aunque su intento de ser un nuevo Robin Hood puede ser molesto, Ruffin logra con destreza combinar un humor ingenioso con un fuerte sentido de la responsabilidad social. Su uso de la ironía afilada contrasta de manera efectiva con momentos de dulzura.
No profundiza en los temas que su premisa sugiere. A pesar de que es una obra significativa para su creador, no ofrece razones convincentes para soportar la experiencia que presenta.