La película no logra mantener su rumbo hacia el desenlace. Las acciones de los personajes se vuelven confusas y las situaciones que enfrentan se tornan poco creíbles.
Es impresionante en términos conceptuales y técnicos, pero su falta de contenido, así como su repetitividad, se hacen evidentes y restan valor a la experiencia.
Los Foenkinos presentan situaciones que parecen apoyar el estereotipo misógino de que la crisis de los 50 transforma a las mujeres en personas neuróticas y resentidas. Además, utilizan recursos narrativos que resultan rudimentarios.
La película presenta otra narrativa que permite a Hansen-Love desarrollar un interesante juego metatextual, transformándose así en una profunda reflexión sobre los procesos detrás de la inspiración creativa.
Netflix logra que Orson Welles se agite en su descanso. Ver la obra completa es cansado. ¿Cuánto refleja realmente la visión de Welles? Probablemente muy poco.
Una película de aventuras agradable que logra sacar sonrisas. La química entre Sandra Bullock y Channing Tatum es lo que realmente hace que la experiencia sea disfrutable.
Es un tipo de comedia donde los personajes actúan de manera tonta e inmadura, lo que impide que la historia progrese. Resulta ser una de las películas más desalentadoras sobre el amor en pareja.
La película se extiende demasiado, alcanzando 136 minutos que la hacen sentir pesada. A lo largo de este tiempo, oscila sin establecer una dirección clara entre la comedia y el drama.
La película se centra en una relación que, aunque predecible, carece de credibilidad. Presenta una colección de imágenes idealizadas que recuerdan al vacío bucolismo de la publicidad de productos lácteos.
Los modos de su heroína evocan a Amélie Poulain. Su travesía se convierte en una serie de enredos, malentendidos y juegos de palabras que surgen del choque cultural.
Anodina apuesta formal y una puesta en escena perezosa, combina elementos de una comedia romántica, aunque el humor que ofrece es insuficiente e ineficaz.
Intenta conmover a toda costa, pero su capacidad de impacto emocional se ve torpedeada tanto por la tosquedad de su sentimentalismo como por esos engorrosos 'flashbacks'.
La puesta en escena es solemne, con una imaginería decadente y grotesca. Algunas escenas son realmente impactantes, pero en 136 minutos hay demasiadas que no logran causar ese efecto.
Cualquiera que vea la película sin conocimientos previos sobre la vida del protagonista se quedará con la sensación de que no había razón para dedicarle tanto tiempo en pantalla.
La recreación transmite una convincente autenticidad. Sin embargo, lo que sigue es un relato predecible sobre el descenso a los infiernos. A pesar de esto, es una obra valiosa por su simple existencia.
La voluntad referencial y experimental nunca interfiere con el encantador sentido del humor de la película, manteniendo su ternura y calidez, así como su sutil y efectivo poder de seducción.
Una obra absolutamente personal que posee una sensibilidad inconfundiblemente europea. El distanciamiento cultural le ha permitido al director ampliar su expresividad narrativa y ahondar en asuntos hasta ahora inéditos en su cine. Un pequeño milagro.
Trata de ser innovadora, pero se queda en una repetición de clichés sobre la obsesión de los actores por la edad y la apariencia. El constante desfile de cameos no logra ocultar su falta de profundidad.