Ricki es, más allá de sus concesiones al melodrama sencillo, una nueva adición al panteón de protagonistas indómitos que la guionista Diablo Cody ha creado desde 'Juno'.
Una forma muy pura de amargura se ha ido colando a través de su grosería, hasta el punto de que 'American Pie: El reencuentro' sería la cinta de humor zafio más reflexiva de todos los tiempos.
Director y guionista intentan extraer algo de verdad de su elenco, pero todos parecen moverse por inercia en una trama sin espacio para la sorpresa o la improvisación.
Una de esas dosis de aclamada transgresión que el espectador valiente necesita para permanecer atento en una cartelera que, por lo general, lo trata como a un niño en lugar de provocarlo.
Película enfocada en la diversión más que en profundizar dramáticamente en cada escena. Es un espectáculo entretenido, aunque no logra impresionar al mismo nivel que las obras de Whedon o Black en el universo Marvel.
Se presenta como un giro narrativo que se aleja de la trama principal, pero ofrece valiosas pistas para los seguidores más leales de la franquicia. Lo más destacado es su sorprendente y divertido desenlace.
Un tren de la bruja que te invita a disfrutar sin pensar demasiado; esta vez, su sólida construcción permite ignorar algunos errores evidentes y simplemente dejarse llevar.
Un orgulloso entrelazado de clichés y escenas emblemáticas que siempre ofrece más. Es una celebración del placer del cine, y al mismo tiempo, un apasionante homenaje al género.
La película se entrega por completo a la falta de contenido y profundidad. Es una obra que carece de significado y logra dejar al espectador con una sensación de desasosiego.
Una reinterpretación de su película original, priorizando la impresión del nuevo espectador sobre el conocimiento previo del humor. La ambigüedad de Ed Helms une un grupo algo desorganizado.
La superproducción más subversiva desde 'V de Vendetta' será criticada por su falta de sutileza y, de hecho, está muy lejos de ser perfecta, pero nadie podrá acusar a Niccol de no ser relevante.
'Contrarreloj' juega sus cartas con habilidad y, si bien muestra a un Cage extrañamente contenido, deja que Josh Lucas ponga el punto excéntrico. Cine servido con elegancia, pulso narrativo y alegría.
Es cierto que tiene un enfoque ingenuo y un tono infantil, pero quien no se emocione con su homenaje a la imaginación y su perspectiva humanista probablemente no comprende la esencia del cine.
Hay algo peculiar en estas casi tres horas de película, una habilidad excepcional para mantener al público cautivo que destaca a Nolan entre sus pares. Su destreza en crear atmósferas y alargar el suspense mediante el montaje transforma este cierre en una experiencia verdaderamente electrizante.