'Hill Street Blues' marcó un hito en la tele, destacando por su enfoque innovador. La elección de Steven Bochco de narrar historias con finales abiertos, poco común en su tiempo, sentó las bases para la actual calidad televisiva que todavía perdura.
Mitad 'The Deer Hunter' y mitad thriller carcelario, la película logra equilibrar ambas partes de manera efectiva. Sin embargo, cuando se centra en una de ellas, la otra se ve perjudicada.
Aunque puede que no cumpla plenamente como relato de un crimen real, se destaca por su capacidad de provocar reflexiones sobre la naturaleza del poder.
La ausencia de una narración nítida convierte a esta obra en una serie de eventos impactantes en lugar de en el trabajo periodístico vibrante que debería ser.
Densa en trama y mitología, la película es refrescantemente imprevisible, aunque sólo sea porque adivinar lo que viene a continuación requiere comprender qué demonios está pasando...
La premisa resulta lo suficientemente absurda como para ser divertida, sin embargo, bajo la dirección de Justin P. Lange, la película se torna pesada y monótona, careciendo de la sutileza que la haría intrigante o de la efectividad necesaria para asustar.
Di Giacomo presta atención con serenidad a personas que sinceramente piensan que están poseídas por fuerzas malignas. De alguna manera, esa tranquilidad en su respuesta resulta tan inquietante como la presencia de un verdadero demonio.
En realidad, se pueden considerar dos películas diferentes. Cada una tiene sus propios méritos, pero la combinación de ambas no resulta del todo armoniosa.
La trama y el estilo de 'You Can Live Forever' se perciben como rígidos, lo que contribuye a una sensación de planitud. Sin embargo, hay instantes en los que esta misma rigidez se convierte en un punto a favor de la película.
No ofrece una perspectiva interna ni una evaluación amplia del papado actual. Sin embargo, es iluminador observar al Papa Francisco en una variedad de situaciones.
El efecto acumulativo resulta ser intensamente conmovedor. Sin embargo, la película no utiliza de manera efectiva el período crítico de dos días que enfrenta Andy.