La ausencia de una narración nítida convierte a esta obra en una serie de eventos impactantes en lugar de en el trabajo periodístico vibrante que debería ser.
Densa en trama y mitología, la película es refrescantemente imprevisible, aunque sólo sea porque adivinar lo que viene a continuación requiere comprender qué demonios está pasando...
La premisa resulta lo suficientemente absurda como para ser divertida, sin embargo, bajo la dirección de Justin P. Lange, la película se torna pesada y monótona, careciendo de la sutileza que la haría intrigante o de la efectividad necesaria para asustar.
Di Giacomo presta atención con serenidad a personas que sinceramente piensan que están poseídas por fuerzas malignas. De alguna manera, esa tranquilidad en su respuesta resulta tan inquietante como la presencia de un verdadero demonio.
En comparación con su serie madre, tiene una trama bastante plana, interpretada por una colección de antihéroes toscamente dibujados que no son tan fascinantes como Pina parece creer.
En realidad, se pueden considerar dos películas diferentes. Cada una tiene sus propios méritos, pero la combinación de ambas no resulta del todo armoniosa.
La trama y el estilo de 'You Can Live Forever' se perciben como rígidos, lo que contribuye a una sensación de planitud. Sin embargo, hay instantes en los que esta misma rigidez se convierte en un punto a favor de la película.
No ofrece una perspectiva interna ni una evaluación amplia del papado actual. Sin embargo, es iluminador observar al Papa Francisco en una variedad de situaciones.
El efecto acumulativo resulta ser intensamente conmovedor. Sin embargo, la película no utiliza de manera efectiva el período crítico de dos días que enfrenta Andy.
Gracias a la magistral dirección de Brian Goodman y las vibrantes actuaciones de Antonio Banderas y Jonathan Rhys Meyers, la película logra captar el interés del espectador, incluso en los momentos más absurdos. Una obra de suspense bien construida, aunque con pocos elementos.
La trama es más sencilla de lo habitual. Pero Neeson es tan bueno haciendo este tipo de papeles que resulta lo bastante emocionante para que el espectador lo disfrute.
Efectiva a varios niveles y con una dirección sólida, la interpretación es excepcional. Se presenta como un misterio intrigante, enriquecido con momentos de intensa violencia.
Una comedia negra que, aunque resulta amena, carece de un rumbo claro. Su tono no logra ser lo suficientemente oscuro ni se siente completamente divertida.