Es una obra de acción divertidísima por méritos propios. Sin embargo, dadas las circunstancias sociales actuales, su premisa no resuena con la fuerza que debería.
Hay momentos en los que no está claro qué busca Refn y otros momentos en los que parece una versión poco original y muy pretenciosa de 'A Clockwork Orange'.
No es una gran película, pero resulta adecuada para Adkins, quien pasa casi todo el tiempo repartiendo golpes o dialogando con su compañero. Johnson hace un gran esfuerzo por dotar de sentido a todo este caos, aunque sin lograrlo del todo. Aun así, el film debería mantener entretenidos a los numerosos aficionados de Adkins.
La mejor manera de describir 'Fallen Sun' es como una versión cinematográfica de una temporada de 'Luther', lo cual, para los fans de toda la vida, es mejor que nada.
Sean William Scott ofrece una inquietante interpretación en 'Bloodline', un thriller poco convencional de asesino en serie que sería más efectivo si no tuviera tanto en común con 'Dexter'.
Un thriller de misterio sólido. Los coprotagonistas tienen buena química y transmiten una sensación de desesperación que revitaliza una trama algo débil.
Si Cohen y Lustig hubiesen sabido aprovechar mejor el aspecto satírico de 'Maniac Cop', la película sería tan impresionante como su título. Por desgracia, es una obra genérica que sigue las convenciones de los años 80.
Pocos han repetido la táctica más retorcida de Clark: acompañar la violencia con el grito maníaco del asesino. En 'Black Christmas', el público no puede huir del terror cerrando los ojos.
Podría estar mucho más centrada. Pero al final, Leckart y Junge tienen un propósito, y lo cumplen. Su media hora final en particular, es increíblemente dramática.
Oldman y Mortimer ofrecen, como siempre, actuaciones excepcionales. No obstante, el experimentado director de televisión Michael Goi, a pesar de conseguir una estética atractiva, enfrenta serias dificultades para generar verdaderos sustos con su guion.
La historia carece de solidez y su desarrollo es escaso. Los personajes resultan en ocasiones demasiado entrañables, y las imágenes no tienen la profundidad deseada. A pesar de esto, la película logra ser entretenida.
Se trata de un cuento con moraleja sobre lo que ocurre cuando las empresas empiezan a vender un nombre en lugar de los productos y servicios que se supone que representa.