No existe en el film ni la épica ni el suspense propio del cine de aventuras. En cambio Shipenko apuesta por el espectáculo visual con unos efectos especiales no muy espectaculares, pero si muy creíbles.
Funciona gracias a la credibilidad que desprende la historia basada en hechos y personajes reales. Nunca cae en el sentimentalismo pero consigue emocionar.
Vicari dibuja un retrato caleidoscópico de esa noche al dar voz a diversos protagonistas. Sin embargo, se nota un cierto maniqueísmo que resta profundidad a la narrativa.
Sórdida historia que busca retratar el lado más oscuro de los habitantes de una gran ciudad como Bogotá, aunque podría ubicarse en cualquier metrópoli.
Las tres estrellas son por presentarnos un personaje completamente olvidado y por el esfuerzo que realiza la actriz Cristiana Dell’Anna para hacerlo brillar a pesar de los numerosos obstáculos que enfrenta en el transcurso del film.
Es una lástima que el resultado sea bastante confuso. Solo la presencia de Vicky Krieps brilla en este convencional biopic. Lo peor es que no invita a explorar la obra de Ingeborg Bachmann.
La belleza de las imágenes y la exquisita ambientación en la que Kreutzer no duda en introducir anacronismos tanto de objetos como en la banda sonora, enriquecen el relato.
La historia se convierte en un retrato de Assange, dejando un poco de lado el tema principal del debate en torno a Wikileaks. El filme no toma partido y se enfoca en mostrar la compleja relación de amor y odio entre Assange y Daniel.
Este documental, realizado sin nostalgia y desde una perspectiva contemporánea, ofrece una oportunidad excepcional para explorar la obra de un gran fotógrafo.