El tono de la película es duro, sincero y emocionante. Presenta un notable nivel de ambientación y sensibilidad, logrando un equilibrio en su perspectiva histórica y en los temas más delicados. Además, ofrece una reflexión valiosa para la actualidad.
Tal vez Colomo podría haber enfatizado más las posibilidades de intriga de la historia, pero ha optado por exhibir su obra en un género diferente, donde la alegría coexiste con las sutiles miserias de los protagonistas.
Tanto el guion como su puesta en escena tienen la habilidad de reparar en los detalles, de mantener un ritmo apreciable y de colocar adecuadamente lo dramático y lo humorístico.
Entera, grandiosa, descomunal, extravagante, salvaje. Sin duda, un peliculón que merece la pena disfrutar completamente. No, Chazelle no se ha conformado con un ‘buen trabajo’, ha buscado lo sublime.
El excelente gusto de la directora para el encuadre, para la atmósfera y para el respirar académico se ve entorpecido por un trajín argumental que hace equilibrios entre lo pasional y lo caótico.
Delicada y sensible, esta película captura todos los elementos británicos característicos del cine de época, con grandes mansiones y dramáticas historias, reminiscentes de Downton Abbey. Su presentación es excepcional.
Westmoreland recrea con gusto y tacto visual la biografía de una de las figuras más polémicas de su época. La ambientación, la atmósfera y la moral de la época conforman un excelente trasfondo.
La habilidad inconfundible de Haynes para impregnar su cine de una atmósfera de época y elegancia genera un magnífico pulso visual que refleja los diferentes tiempos de Nueva York. Se arma el rompecabezas emocional con una notable destreza y profundidad.
Hooper construye una historia agradable para la vista del espectador, logrando una estética notable. Sin embargo, también le quita parte de su fuerza transgresora.
Exquisito Woody Allen con un toque Sturges. Un divertimento, un aire, un gracioso revuelo para hablar de los camelos de la magia real y de lo mágico de los camelos del amor.
El guión no logra ese impulso necesario para que «The Immigrant» se convierta en algo más que una buena película. Carece de la emoción, la intensidad y la provocación que habrían elevado su propuesta.
Es la película más luminosa y fascinante de los últimos años. Hay múltiples escenas inolvidables y momentos de cine puro que hacen que 'The Artist' se convierta en una obra maestra que invita a amar el cine. Aunque es muda, es imposible no escuchar su mensaje y un error garrafal sería no verla.
Gran Woody Allen para inaugurar Cannes. una maravillosa carta de amor al presente, al pasado y al futuro. El cuadro completo es maravilloso, pero también algunas de sus pinceladas.
Las dos grandes pegas a esta película, que por lo demás es impecable, son que lo esencial, como Kennedy, Nixon y Luther King, queda relegado a un segundo plano y la necesidad de un maquillaje poco convincente.