Película que sabe hablar bajido de las grandes cosas y bien alto de las pequeñas. Lo que vemos, esos tiempos solapados y memorias exprimidas, rezuma la calidez del homenaje.
Consigue milagrosamente el franqueo necesario para llegar a su destino y transmitir esa brutal y pasional corriente de amor de sus originales, en especial del literario al que se arrima más. (...) El cuadro es amplísimo y la cinematografía brillante; la elegancia y calidad formal está a la altura del fondo apasionado y emocional de esos personajes.
La acción se limita casi por completo a un solo espacio y al diálogo, mientras que los conflictos que se presentan se sienten forzados. Sin embargo, resulta interesante observar a Carmen Machi dar vida a un personaje impresionante.
Más que la historia, lo que sorprende es la forma y el tono elegidos para su desarrollo, con decisiones de puesta en escena inesperadas y la excelente mano de la directora para no reamargar lo amargo.
Magníficamente explicada, con un modelo de guion que se entrelaza con maestría, rigurosa y minuciosa en los detalles esenciales. A pesar de su duración, se disfruta en un santiamén.
Magnífica despedida. Todo es muy bueno, salvo lo que es excelente y de prodigioso ingenio. Es un alarde de ritmo, de gracia y de máximo divertimento hasta que se eleva hasta el mismo cielo del cine.
Branagh ha aportado un nuevo enfoque y una atmósfera más oscura a la alegre y juguetona Agatha Christie. Aunque el llamado 'misterio' es en gran medida funcional, el entorno veneciano añade un sorprendente elemento a la historia.
Adaptación perfecta. La mirada en blanco y negro, la exquisitez de la sinfonía visual de Paula Ortiz y la precisión de las texturas logran crear un magnífico bordado cinematográfico, insuperable.
El guion y la puesta en escena destacan por su ritmo ágil y los constantes giros de la trama. Los contratiempos, la tensión y la pasión se desarrollan con rapidez y fluidez.
La película requiere una considerable cantidad de tiempo para su desarrollo, lo que no disminuye ni su calidad ni su atractivo, aunque sí requiere un poco de paciencia para disfrutarla.
Qué película tan excepcional, tan lograda, emotiva y admirable en cada uno de sus muchos ingredientes y en su cuerpo general, y que tiende un hilo de corriente entre la tripa, el corazón y la cabeza.
Revela los peligros del corazón humano, pero también se estanca en una zona intermedia de la narrativa, donde los personajes ya han asumido posturas claras y hay una repetición excesiva.
Un cine de corte clásico, con buena ambientación, gran intuición del punto de vista, intriga en el encuadre y mucho desgarro narrativo para mostrar el terror, el frío y la humillación.
Aceptable. La magnífica ambientación y el uso de la música clásica en sus momentos dramáticos hacen de esta película una experiencia visualmente atractiva. Aunque carece de una profundidad y refinement significativo, logra transmitir una esencia cinematográfica efectiva.
Targarona opta por una narración fluida y accesible. Esta elección, aunque válida al abordar la historia de manera cinematográfica, limita la profundización en la verdadera tragedia y, de alguna forma, en la emoción que esta podría transmitir.