El teclado mágico de Alexander Payne. Sin hablar de nada más que el ser humano y su teclado emocional, suena una melodía que te anima a ver el mundo como si hubiera que estrenarlo.
Tras un primer acto interesante, la película se desliza hacia la repetición y el desinterés. Las películas de juicios pueden ser cautivadoras, pero 'El caso Goldman' arriesga al no ser realmente entretenida ni apasionante.
Toda la dirección del argumento se mueve hacia un lugar previsible, pero agradable de recorrer tanto en lo romántico, como artístico o culinario. Se llega allí sin sorpresas y se agradece el encantador viaje.
En lo cinematográfico, 'Golda' se atasca en su carácter discursivo. Resulta interesante lo que cuenta, tan pegado a la actualidad, siempre que uno no lleve el juicio ya hecho desde casa.
Tiene vocación de documento, de daguerrotipo de una época y unas circunstancias el conjunto es verosímil, entretenido y desde luego ofrece una idea bien coloreada de dónde venimos
Un documental que impacta por los hechos que expone, por los materiales de archivo que utiliza, por los testimonios que presenta y por el escalofrío que genera. Se percibe la esencia del miedo, o incluso, el miedo a ser valiente.
A pesar de los conflictos, el tono de la película es amable y suave, influenciado por el estado de ánimo de Penélope Cruz. Se abordan grandes temas, pero al final solo quedará en la memoria la entrega de la ‘mamma’ Penélope.
El argumento avanza rápidamente, con un ritmo frenético, un humor ácido y una música enérgica. Todo es magnífico, pero lo verdaderamente glorioso es la enfrentamiento entre las dos Emmas.
Scott aborda el trabajo de narrarlo en un tono de apasionado melodrama, atendiendo a todos sus perfiles folletinescos y sin el menor miedo al exceso, la caricatura y la banalidad.
En lo que se desprende de los ojos de Tammy Faye hay ilusión, convicción y amargura, también una crítica al sueño americano y sus pesadillas. Pero lo digno de ver es el espectáculo de Chastain.
Trueba deja que lo cotidiano fluya en su meticulosa ambientación. La narrativa se desarrolla de manera amena, equilibrando con destreza la comedia y la tragedia, todo ello en perfecta sintonía con el elenco.
La historia está cuajada con levedad y corazón, llena de momentos de ligero humor y de 'gags' de enorme carga de ingenuidad. La puesta en escena es intensa en lo visual y conmovedora en lo emocional.
Depp está excepcional en su interpretación, desbordando su complejo 'yo' en el personaje de W. Eugene Smith. Aunque carece de sutilezas, la película logra transmitir un encanto preanalógico a través del uso repetido del verbo revelar.
Es un enjambre de personajes, tipos y conductas, que ambienta y narra bien un episodio histórico aunque sin la profundidad de la biopsia, como un limpia parabrisas sobre un cristal.
Tras unas primeras secuencias intrigantes, la acción pierde impulso y avanza de manera lenta hacia un desenlace predecible. La película carece de elementos destacados que la hagan memorable.
Es a la vez un espectáculo explosivo, enérgico y a la altura magnética del grupo y de su líder. Como espejo del original, tiene un vaho que lo empaña; pero como montaje musical es un maravilloso espectáculo.
Hay mucho cine en «Roma», del sencillo, mínimo e íntimo, y del otro, el gigantesco, el que muestra terremotos y revueltas, sociales y personales. Y penetra en la carne.
Una historia real que le permite a Spike Lee combinar elementos que domina con maestría, como el humor negro, un ritmo enérgico, la injusticia racial y el choque de supremacías, siempre capturados con su lente.