Impecable en sus fondos, en los estados de ánimo y en su doble sentido del humor y de la moral, logra sumergir al espectador y entrelazar el material filmado con el de archivo.
Sobresale el talento de la actriz Adriana Ozores, quien evita los clichés comunes en la narrativa. Sin embargo, recurre a frases hechas sobre la permisividad y la complicidad policial, así como a un tono preconcebido en contra de jueces y fiscales, y a una representación simplista del entorno carcelario.
Bueso logra combinar lo sencillo, que es cazar clichés, con lo complicado, que es domesticarlos y embellecerlos. Además, es sorprendente que una película destinada a niños y familias incluya ese vocabulario tan controvertido sin perder su encanto y autenticidad.
Una narración ágil. El guion y la puesta en escena son sólidos. Sin embargo, la duración ajustada provoca que la transición hacia el desenlace sea apresurada y poco fluida.
Larraín vuelve a repetir la fórmula de 'Jackie', esta vez enfocándose en Diana Spencer. Kristen Stewart logra transmitir de manera efectiva la angustia del personaje.
Las miradas de su directora y de Djuricic hacen que el espectador se sumerja en un caldero de emociones intensas y rabia por los sufrimientos que se muestran. La narración es ágil y ofrece un gran impacto tanto visual como emocional, generando un profundo desgarro.
Emocionante y apasionado drama que presenta de manera atractiva a un grupo de jóvenes universitarias que ofrecen una resistencia casi divertida contra el avance del fundamentalismo.
Hay tramas, subtramas, retamas y hojarasca en un guion que hace un revoltijo de personajes, espionajes y contraespionajes en el que lo que mejor se entiende es el papel de Penélope Cruz.
Si bien la estructura narrativa es densa y deliberadamente lenta, carece de un verdadero atractivo. Sin embargo, hay instantes y diálogos cargados de emociones que logran ser impactantes.
El empaquetado visual es magnífico. Se hace evidente que James Gray busca con más ahínco la odisea interior que la aventura exterior, lo cual influye en la experiencia de entretenimiento.
Vallée acierta al cargar a Witherspoon con una mochila que simboliza el descontrol tanto de la Naturaleza como de su propia vida. La actuación de Witherspoon es un reflejo fiel de esta lucha interna, mostrando su capacidad para transmitir la complejidad de sus emociones en medio del caos.