Contiene un aspecto social que la convierte en una experiencia divertida, atractiva y bien estructurada. Es amena, enfrenta los desafíos que se presentan y permite al espectador tener una perspectiva sin prejuicios sobre la salsa boloñesa.
La gracia y el talento se encuentran en la composición de los personajes y en la brillantez de sus actores. Hay tantos momentos de disfrute que uno recorre su historia sin perder la sonrisa.
Alarga algunos gags hasta que pierden fuerza, pero Dupieux sorprende con algo inesperado. Su forma de deshilachar lo razonable puede resultar ingeniosa y graciosa si hay un poco de voluntad por parte del espectador.
Interesante adaptación, con una puesta en escena sencilla y directa que resalta la actuación magistral de Arias. Sin buscar ser trascendente, el filme presenta matices bien equilibrados sobre la vejez, la nostalgia y la educación.
Una película con un propósito claro y no desechable, bien construida y con diálogos acertados. Los actores cumplen bien su papel y las ideas están correctamente presentadas. Podría ser más intensa y difícil de digerir, pero eso le quitaría su esencia.
Esta película cuenta con una ventaja indiscutible: Kiti Mánver, quien se adapta con todas sus fuerzas dramáticas al personaje. Sin embargo, 'Mamacruz' presenta una visión limitada de su entorno, lo que hace que la narrativa pierda profundidad.
Una Peña gigantesca. Una historia que se narra de manera fluida, capturando la atención del espectador. Las tragedias están bien matizadas, reflejando realidades cotidianas y femeninas.
Estrambótica. No tiene más que la presencia contradictoria de Houellebecq y Depardieu, casi como El Gordo y El Flaco, que convierten la función en un gracioso esperpento.
Tardieu tiene la capacidad de evitar lo melodramático, así como la búsqueda constante de la risa fácil. De este modo, logra entrelazar hábilmente los distintos hilos narrativos, sin que el enredo supere a las emociones en profundidad.
Aunque no se trata de una película sorprendente, destaca la relevancia de la interpretación: los actores logran desplegar sus habilidades de manera notable.
El personaje resulta ser superficial. La película no pretende provocar una reflexión, ni desde una perspectiva religiosa ni antirreligiosa. Se sugiere que la apostasía demanda un mayor análisis y pensamiento crítico.
El intento de aportar un frescor narrativo es evidente, y hay una construcción sólida tanto de personajes como de situaciones. Sin embargo, se percibe que un poco más de sustancia en la trama podría haber beneficiado a la historia.
Cuando uno ve esta película, ve una historia; pero al volver a verla, también descubre una nueva perspectiva. No necesariamente animo a verla en repetidas ocasiones, aunque podría sugerirlo, ya que no deberías perderte ninguna de las dos experiencias.
El encanto de la película radica en la suavidad, siempre en armonía, de sus protagonistas: Stefano Accorsi, Neri Marcorè y Lisa Cipriani. Además, la breve intervención de Anouk Aimée, que equilibra lo poético con lo agridulce, añade un valor particular a la historia.
Una película peculiar que parece intentar generar antipatía hacia su protagonista, mientras que, de manera sutil y sincera, se revela el cariño que sus creadores sienten por ella.
No hay un solo instante sin un chiste, lo que dificulta reírse de todos, incluso de algunos. Los personajes se divierten mucho en la pantalla; sin embargo, fuera de ella, la audiencia debe encontrar la postura adecuada para experimentar lo mismo.