Una narración ágil. El guion y la puesta en escena son sólidos. Sin embargo, la duración ajustada provoca que la transición hacia el desenlace sea apresurada y poco fluida.
Si bien la estructura narrativa es densa y deliberadamente lenta, carece de un verdadero atractivo. Sin embargo, hay instantes y diálogos cargados de emociones que logran ser impactantes.
El empaquetado visual es magnífico. Se hace evidente que James Gray busca con más ahínco la odisea interior que la aventura exterior, lo cual influye en la experiencia de entretenimiento.
Insólita. Con su enorme caos, estiramiento y una pizca de hastío, junto a una emotividad familiar desbordante, es una película original y divertida. Resulta muy fácil de ver, aunque complicada de asimilar.
Un alud, una catarata, un tsunami... Todo se desata en el espectador, sorprendido por la intensidad de las imágenes, la grandiosidad de las secuencias y la belleza de la historia. Nunca se ha presenciado algo similar a la batalla en el bosque de bambú, ni persecuciones, peleas y coreografías tan impresionantes acompañadas de un romance que evoca la
En resumen, está todo cuidadosamente planeado, con un toque de gracia y atractivo visual que seguramente deleitará a los fanáticos de este género cinematográfico. Para los demás, será mejor buscar alternativas.
Verdú y Aura Garrido comprenden la esencia de sus personajes y los interpretan con una convicción que el guion no logra ofrecer. A pesar de sus debilidades, la trama se mantiene intrigante y atractiva, y su producción está bien elaborada.
Pese a contar con todos los elementos necesarios para ser convincente, el resultado es todo lo contrario. Es una historia real que todos deberían conocer, aunque esta película solo logra hacerle algo de justicia.
Una película que busca y avanza por los caminos más comprensibles y compartidos, con interpretaciones tan precisas y sutiles que uno se cuestiona cuánto de realidad tienen.
La película es una «road movie» amable, con cierta intensidad sentimental y con ese punto de superación «peliculero» que se instala fácilmente en el celuloide.
Cuesta entrar al ritmo y la emoción, pero lo cierto es que todo está fielmente logrado. Sin embargo, hay que atravesar una primera parte de «aclimatación» para llegar a lo intenso, emocionante y espectacular de la obra.
Sin lograr sobreponerse a su gran escollo, que es su difícil encaje con lo verosímil y su exhibicionismo sentimental, la película logra enjaular momentos de notable intensidad.