Ni como película de espías resulta el no va más, ni tampoco como película de tesis, pero Judi Dench defiende con talento y emotividad al personaje real.
Precisa encarnación del personaje que hace Joseph Gordon-Levitt. El efecto Stone en la historia nos invita a reflexionar sobre lo alarmante que es la absoluta desnudez ante los ojos del poder.
A pesar de que el guión y la dirección de Dan Fogelman no se aventuran más allá de territorios familiares, Al Pacino logra transformar lo habitual en algo sorprendente.
Pieza teatral que no reniega de su condición. Un trabajo de actores que se repasan brillantemente las excelencias de una ciudad irrompible y los matices psicológicos de la banalidad del mal.
La monumentalidad y el corpachón físico de la película, además de su profundo y conmovedor meollo emocional, la convierten en una de las favoritas para los premios del año.
Si el riesgo y la diversión son dos de los elementos clave en el cine de Fesser, en "Campeones" se combinan de una manera sorprendente. Es impresionante cómo Fesser, a través de su película, logra conectar todos los aspectos entre sí.
La película tiene una trascendencia limitada, ya que no pretende ser más que una serie de escenas de acción entretenidas y algunos diálogos que ofrecen un toque de frescura. Sin embargo, su enfoque se siente superficial y poco ambicioso.
Película contenida en su presentación de abusos, pero muy contundente en sus implicaciones. Resulta difícil de asimilar para un espectador que posea un mínimo de sensibilidad; sin embargo, para la institución que se aborda, debe ser un verdadero dolor de estómago.
El trabajo de Dresen refleja de manera clara el frescor y el naturalismo de la familia turcoalemana, así como el contexto social y político que los rodea, lo que resulta en una película entrañable y encantadora que aborda un tema complejo.
El director ha tomado diversos elementos de la compleja ensalada social y moral que vivimos actualmente, presentándolos en una bandeja que combina drama con toques de thriller psicológico.
El caso es largo y extremadamente complejo. Haynes lo descompone con notable destreza narrativa, sin sucumbir a la tentación de imponer su estilo sobre los materiales, que ya son un auténtico rompecabezas de tragedias.
La puesta en escena de Cattaneo es sencilla y utiliza su notable chispa musical para entrelazarla con encanto y emoción en los giros e intrigas del guion, todo ello con un sutil sentido militar.
[Poppe] utiliza una narrativa sorprendente para situar la cámara y los ojos del espectador en el lugar de los hechos, no reconstruye la tragedia, sino que construye la tensión, el terror, la confusión.
La intensidad de su proyecto y la tenacidad para conseguirlo son la esencia de la historia, pero resulta igualmente fascinante la construcción que hace el director de su personaje, un tipo reservado.
El equipo que sorprendió con la cálida y emocional «Loreak» consigue aquí otro tipo de sorpresa por el altísimo nivel técnico y el equilibrio entre la máxima belleza visual del relato y su fondo «monstruoso».
Consigue mostrar un Nueva York diferente, más provincial y apagado. El sorprendente tramo final presenta un cine áspero, bien construido, que se vuelve incómodo pero resulta muy sugestivo.
Terreno casi desconocido para el cine español: una aventura bélica que no busca segundas lecturas ni análisis ideológicos, y que presenta una sorprendente musculatura técnica y pericia narrativa.
Muy bien ambientada y visualmente enérgica e intensa, la película ilustra bien la despreciable situación que enfrenta. Esta característica la convierte en una propuesta digna de ser vista, siempre que el espectador no espera una experiencia completamente innovadora.