Muy bien afilada en sus escenas violentas y en sus diálogos sorprendentes. Quizá 'Templario' saque un suspenso en Historia, pero también un notable en entretenimiento.
Autorretrato del asesino. La actuación de Brendemühl es la base sólida de la película, su presencia oscura y poderosa logra desentrañar el nervio de la intriga.
En lo visual es ejemplar, hermosa y dura, y en sus intenciones es profundamente incómoda. Cristiana Dell'Anna transmite una franqueza y orgullo inigualables en su mirada.
Una película rebosante de cine, entretenida, reveladora, de aventura edificada entre la penuria y la dignidad, que provoca las bilis del espectador y que tanto apabulla como ennoblece.
Es conmovedor asistir al encuentro, pero no es revelador o provocador, y en cierto modo logra lo que se propone: una mirada a Jane Birkin como nunca se ha hecho, y hay que conformarse con eso.
Lo que realmente la rebaja de la excelencia es su forzada adhesión al musical. Está muy bien ambientada y elegantemente filmada, ofreciendo momentos de intensidad, aunque le falta un poco de olfato.
La información exhaustiva y el uso meticuloso del detalle, así como la acumulación de material que alimenta la pira que consume su figura, hacen de este documental una obra tanto admirable como desconcertante.
La producción, ambientación e interpretación es muy competente, aunque se resuelva de modo «peliculero» y melodramatice algunos de sus personajes y situaciones.
Este documental destaca la incomodidad de Saura consigo mismo, lo que resulta curioso y a la vez entrañable. Refleja no solo su esencia personal, sino también la conexión con su familia y la complejidad de su obra.
Narra con una efectiva ambientación de época y un buen espíritu. La historia resulta entretenida y reveladora, aunque no alcanza a satisfacer del todo en términos cinematográficos. A pesar de esto, se sitúa como una obra adecuada para ser disfrutada por toda la familia.
La historia de esta batalla es fascinante, aunque no tanto como esos dos personajes, y el director intenta contar los hechos con narrativa clara y ordenada, a pesar de lo cual no puede evitar que las ideas (...) se empastelen (…) Puntuación: ★★★ (sobre 5)
Se entra a la película con la esperanza de un rastreo, un contacto con el genio, pero se sale de ella con la fe de un doble e inesperado gran encuentro, con la tecla de un músico inmortal y con la de un joven cineasta que llega en tromba.
Un cuadro duro, seco y frío, con una protagonista, Vicky Krieps, angulosa en todos los sentidos. Es una gran actriz, pero su personaje resulta aún más encorsetado que el de Romy Schneider.
Serebrennikov es un genio que transforma la historia de esta mujer en un verdadero prodigio visual. Cada momento resulta más sorprendente que el anterior, cada cuadro es magnífico y cada escena demuestra una extraordinaria composición.
Es agradable disfrutar de la actuación de Wahlberg y su enfoque sin lloriqueos en el melodrama. Aunque podría carecer de la grandeza cinematográfica esperada, cumple con su propósito como homenaje al Padre Stu.
El buen trato visual, el cuidado en los detalles y la originalidad en la construcción del relato le otorgan un plus de interés a la vida de este artista.
Se mezcla lo real y lo ilusorio. Hay un claro propósito de homenaje, una recopilación de emociones y obras, un viaje que aborda el peso del pasado. Sin embargo, la trayectoria resulta confusa y enigmática.
Está atiborrada de cine. El uso de la imagen y el texto es ejemplar. Los recursos visuales son hermosos, elegantes y sugerentes. Se trata de una película distinta, desenfadada, elaborada con esmero.