Recorre sin mucho tino algunos de los momentos clave en la vida de Winehouse, pero apenas ofrece un relato melodramático de su vida sentimental y algunas esquirlas de su talento y sus logros.
Una película rebosante de cine, entretenida, reveladora, de aventura edificada entre la penuria y la dignidad, que provoca las bilis del espectador y que tanto apabulla como ennoblece.
Krieps otorga una profundidad y complejidad excepcionales a una narrativa que se mantiene siempre al borde del desequilibrio, evitando caer en el empalago, y dejando una poderosa impresión de gran melodrama sobre lo femenino.
El trabajo de Zavala y Morales es claro y revelador, ofreciendo una variedad de opiniones, testimonios y perspectivas tanto favorables como críticas sobre lo que representa Carlos Boyero en el ámbito de la crítica cinematográfica. Sin embargo, lo más interesante no son las opiniones sobre él, sino sus propios testimonios.
Es el carácter visionario del personaje, su fe y fuerza interior, lo que sutilmente se resalta en la película, aunque hay diversos momentos chorras donde se trivializa y se pretende diluir con algún chascarrillo erótico o pseudorreligioso.
El buen trato visual, el cuidado en los detalles y la originalidad en la construcción del relato le otorgan un plus de interés a la vida de este artista.
Lo que realmente la rebaja de la excelencia es su forzada adhesión al musical. Está muy bien ambientada y elegantemente filmada, ofreciendo momentos de intensidad, aunque le falta un poco de olfato.
Se mezcla lo real y lo ilusorio. Hay un claro propósito de homenaje, una recopilación de emociones y obras, un viaje que aborda el peso del pasado. Sin embargo, la trayectoria resulta confusa y enigmática.
No es un documento que revele aspectos o detalles desconocidos de su vida, pero ofrece un fuerte impacto visual al mostrar su progresiva degeneración social y profesional.
Es un recorrido completo de la P a la I de Pavarotti, al cual explica con enorme admiración Ron Howard. Encuentra la forma de atravesar la fachada, dar con la nota justa y convertirla en sentimiento y emoción.
Es un wéstern que respeta los fundamentos clásicos en su esencia, narrativa y estilo visual, ofreciendo una nueva perspectiva sobre una leyenda del género.
Cousins elabora documentales con un enfoque familiar hacia el sujeto, y en este caso, aborda la enigmática figura de Orson Welles desde una perspectiva y un tono completamente diferentes.
Se sale de 'Bergman, su mejor año' absolutamente empapado de negros, blancos y grises. La sensación tras ver estas películas de Bergman es que, sin importar cuántas veces se disfruten, siempre quedará la impresión de que han sido pocas.
Aporta escasas novedades a lo conocido de su biografía, pero sí contribuye con cierta originalidad a la fusión de su paisaje interior con el de su proceso creativo.
La afirmación y reivindicación femenina adecúa su temperatura a lo melodramático, a lo romántico, a lo gótico y a lo estrambótico, con un buen acabado visual y un cítrico zumo de pasiones y emociones.
Mladenovic logra crear un retrato áspero y sombrío solo con el uso de la cámara. Aunque la trama resulta confusa, las imágenes tienen la fuerza suficiente como para provocar la necesidad de disfrutar de un par de cervezas.