Un ejercicio de investigación cinematográfica único en la historia del cine. Guerín logra elevar su trabajo a la categoría de ensayo cinematográfico. No solo es una película excepcional, reveladora y brillante; también desafía las normas del entretenimiento.
Cuenta una historia muy entretenida y rápida y además utiliza materiales muy apropiados (sin ser bobos) para la infancia en su argumento un guion a la altura de la mirada de sus espectadores
Comedia fresca, familiar y bienintencionada, la falta de pretensiones y alardes no le sientan mal a 'Héroes de barrio', que tiene claro su propósito: no hacerle pasar un mal rato a su espectador.
El guion de Mireia Llinàs y David Marqués presenta una estructura simple, algo superficial, pero logra abordar temas profundos de manera accesible. Esta simplicidad permite que los asuntos tratados se purifiquen a través de la encanto y la conexión entre padres e hijos.
La gracia de esta continuación radica, en el mejor de los casos, en que el elenco de personajes y avatares resulta intercambiable. La trama, sin entrar en detalles, es conocida, al igual que la próxima entrega.
Su encanto reside en que se disfruta de manera sencilla, atravesando la trama sin grandes descubrimientos ni sorpresas, pero con agrado y entretenimiento.
Irreverente pero sedosa comedia que Singh filma sin pudor con una extraña combinación del aire Tim Burton y un sudor entre el mundo de Valle Inclán y el de Lewis Carroll
Visualmente es imbatible. La mirada del personaje es directa y algo taciturna, lo que permite una profunda conexión con su interior. Se trata de una película extensa que se experimenta como si fuera breve.
Dentelladas de un género al otro que tienen la singularidad, sí, de estar preñados ambos con la gigantesca sutileza de este director en un melodrama mesetario, toledano, y tan de interior, tal vez le falte una especia al caldo.
El argumento se mueve entre explosiones y crueldades, pero se disfruta con la comodidad, el entretenimiento y la visceralidad que solo el cine puede brindar.
La estructura narrativa de esta película carece de sorpresas: todo transcurre sin problemas, se introduce un poco del pasado para complicar la trama, hay un par de peleas emocionantes con su dosis habitual de épica y resentimientos, y... hacia una cuarta entrega.
Lo importante es ponerse a su altura y disfrutar de la creatividad y la potencia visual que presenta. Se trata de una película de la que uno sale igual que entró, aunque con una perspectiva más liberal acerca del multiverso.
Con enorme armonía visual y poesía interior, es una pequeña joya sobre los lazos, las riendas y el mantener el equilibrio en la vida, explorando el camino entre saltos y tropiezos.
Hay una buena parte de la trama, que resulta ser la mejor, sustentada en un thriller envolvente. Sin embargo, esto es rápidamente consumido por las incoherencias argumentales y los excesos irreales, lo que transforma la película en una mezcla confusa entre la cordura y la locura.
Todo es potencia visual, estilo y desconcierto. El tratamiento de la acción, la ambientación y la violencia invita a que el interés se desplace desde el sentido común al sentido especial.
Resnais convierte con absoluta maestría y delicadeza la subversión en comprensión. No es, claro, una comedia para partirse de risa, sino más bien para enroscarse en ella.
El director logra captar el tono de su profundo argumento humanista mediante una ambientación sorprendente y un personaje cautivador. Karra Elejalde ofrece un gran desempeño, destacando por su sencillez y franqueza memorables.
Honrosa animación. 'Una familia de superhéroes' es visual y técnicamente atractiva, aunque compite en otra categoría frente a los grandes estudios de animación. Destaca por las proteínas saludables que ofrece a la infancia.