Hay una buena parte de la trama, que resulta ser la mejor, sustentada en un thriller envolvente. Sin embargo, esto es rápidamente consumido por las incoherencias argumentales y los excesos irreales, lo que transforma la película en una mezcla confusa entre la cordura y la locura.
Lo hipnótico de esta película no está en su trama, ni en su capacidad de aliar sensibilidad, emoción y miedo, sino en el diseño y visión de un escenario tan impresionante como decadente.
El director y guionista incorpora el elemento sobrenatural de una manera arbitraria, lo que provoca que la coherencia histórica se resuelva de cualquier forma. Sin embargo, hay que reconocer que la producción es destacable y Lydia Bosch logra brillar en su papel.
Otra inimitable elucubración que nos entrega el gran ogro del modernismo. Su estilo se vuelve cada vez más postlinguístico, creando un collage final inefable y genial que compensa el desplazamiento.
Todo es potencia visual, estilo y desconcierto. El tratamiento de la acción, la ambientación y la violencia invita a que el interés se desplace desde el sentido común al sentido especial.
Resnais convierte con absoluta maestría y delicadeza la subversión en comprensión. No es, claro, una comedia para partirse de risa, sino más bien para enroscarse en ella.
Un ejercicio de investigación cinematográfica único en la historia del cine. Guerín logra elevar su trabajo a la categoría de ensayo cinematográfico. No solo es una película excepcional, reveladora y brillante; también desafía las normas del entretenimiento.
Cuenta una historia muy entretenida y rápida y además utiliza materiales muy apropiados (sin ser bobos) para la infancia en su argumento un guion a la altura de la mirada de sus espectadores
Honrosa animación. 'Una familia de superhéroes' es visual y técnicamente atractiva, aunque compite en otra categoría frente a los grandes estudios de animación. Destaca por las proteínas saludables que ofrece a la infancia.
Es exactamente lo que su público espera de ella: un rato de enredo, algunas risas. Sin embargo, dado que la trilogía ha perdido fuerza, se podría esperar un poco más de ingenio del indudable talento de Santiago Segura.
El guion de Mireia Llinàs y David Marqués presenta una estructura simple, algo superficial, pero logra abordar temas profundos de manera accesible. Esta simplicidad permite que los asuntos tratados se purifiquen a través de la encanto y la conexión entre padres e hijos.
Su encanto reside en que se disfruta de manera sencilla, atravesando la trama sin grandes descubrimientos ni sorpresas, pero con agrado y entretenimiento.
El esquema resulta funcional y atractivo, con una trama sencilla que ofrece suficientes giros y sorpresas para mantener la atención del público adecuado.
Interesante película que destaca en varios aspectos: el nostálgico, el lírico, el audaz, el metafórico, reflejando las elecciones presidenciales de 2016, así como en su humor y un ligero toque dramático.
Lornegan busca y logra la máxima intensidad sin ofrecer entretenimiento, presentando una propuesta austera. Es una gran película, pero no se puede recomendar con alegría.
Torrente de sencillez, de profundísima sencillez, de esta obra maestra (...) Película maravillosa, nutritiva y que Jarmusch nos la cocina con el máximo gusto, cuidando el detalle de repetir sin agotar (...) Puntuación: ★★★★ (sobre 5)