Su encanto reside en que se disfruta de manera sencilla, atravesando la trama sin grandes descubrimientos ni sorpresas, pero con agrado y entretenimiento.
Interesante película que destaca en varios aspectos: el nostálgico, el lírico, el audaz, el metafórico, reflejando las elecciones presidenciales de 2016, así como en su humor y un ligero toque dramático.
Lornegan busca y logra la máxima intensidad sin ofrecer entretenimiento, presentando una propuesta austera. Es una gran película, pero no se puede recomendar con alegría.
La película es redonda, probablemente la mejor de la trilogía, y desemboca en un tercio final sublime en el que la nocturnidad y la alevosía tiñen la película de grandeza y catarsis.
Hay dos tipos de cine indie americano, uno que te mira a ti y otro que quiere que lo mires tú, y «Sobran las palabras» pertenece enteramente al primer grupo.
Contra su título, es una película muy controlada que aborda esta adicción con una profilaxis y una precaución que la sitúan en una delgada línea entre el drama y la comedia.
Película ingenua, llena de ápices de encanto y tan pegada a la vía del tren, al gag visual y la charla silente que uno no se sorprendería ver en ella de repente y de soslayo a Buster Keaton.
Y no sabiendo lo que pasa, ni dónde ni por qué, puede uno disfrutar de lo realmente atractivo del producto, es decir de que no paren de pasar 'cosas' a mucha velocidad y con una violencia ineficaz.
Un cine singular, dialéctico, que reclama debate y que no tiene escrúpulos en proporcionarle al espectador tanta reflexión como perplejidad, hastío o aburrimiento.
Cuenta una historia muy entretenida y rápida y además utiliza materiales muy apropiados (sin ser bobos) para la infancia en su argumento un guion a la altura de la mirada de sus espectadores
Comedia fresca, familiar y bienintencionada, la falta de pretensiones y alardes no le sientan mal a 'Héroes de barrio', que tiene claro su propósito: no hacerle pasar un mal rato a su espectador.
La gracia de esta continuación radica, en el mejor de los casos, en que el elenco de personajes y avatares resulta intercambiable. La trama, sin entrar en detalles, es conocida, al igual que la próxima entrega.
El esquema resulta funcional y atractivo, con una trama sencilla que ofrece suficientes giros y sorpresas para mantener la atención del público adecuado.
Irreverente pero sedosa comedia que Singh filma sin pudor con una extraña combinación del aire Tim Burton y un sudor entre el mundo de Valle Inclán y el de Lewis Carroll
Está capturada con primor, con vuelcos de interior, íntimos, con cadencia y métrica inmóvil y con enormes ganas de encontrar belleza sobre la piel de un país y bajo la piel de un modo de vida.
Torrente de sencillez, de profundísima sencillez, de esta obra maestra (...) Película maravillosa, nutritiva y que Jarmusch nos la cocina con el máximo gusto, cuidando el detalle de repetir sin agotar (...) Puntuación: ★★★★ (sobre 5)