Los directores, guionistas y protagonistas han logrado un trabajo notable en esta producción, aunque quizás no tanto como se espera de aquellos que deciden asistir a la proyección.
Interesante adaptación, con una puesta en escena sencilla y directa que resalta la actuación magistral de Arias. Sin buscar ser trascendente, el filme presenta matices bien equilibrados sobre la vejez, la nostalgia y la educación.
La primera hora puede resultar entretenida. La segunda se vuelve pesada y en la tercera hay que aferrarse fuertemente para no perder el interés. A pesar de contar con el talento de Ari Aster y Joaquin Phoenix, la película deja poco que desear.
Una comedia romántica llena de ingenio, malicia, ternura y una visión profunda de la realidad actual, especialmente en lo que respecta a las relaciones amorosas.
La estructura, el cuerpo, su tejido argumental y los propósitos le resultarán al espectador tan familiares como una velada navideña, lo cual no le impedirá deleitarse con todo lo que tiene de historia de superación.
La trama resulta en gran parte absurda, algo que Dumont no oculta con subrayados y tropiezos. Se presenta una mezcla grotesca de lo trágico y lo romántico, aunque se sugiere que hay una crítica social y periodística en ella, su enfoque es demasiado limitado.
Una vieja historia que se ha contado varias veces y de diversas maneras, pero ninguna de ellas de un modo tan franco y cercano, casi vecinal, como la construye Paul Morrison.
Tardieu tiene la capacidad de evitar lo melodramático, así como la búsqueda constante de la risa fácil. De este modo, logra entrelazar hábilmente los distintos hilos narrativos, sin que el enredo supere a las emociones en profundidad.
El intento de aportar un frescor narrativo es evidente, y hay una construcción sólida tanto de personajes como de situaciones. Sin embargo, se percibe que un poco más de sustancia en la trama podría haber beneficiado a la historia.
Cuando uno ve esta película, ve una historia; pero al volver a verla, también descubre una nueva perspectiva. No necesariamente animo a verla en repetidas ocasiones, aunque podría sugerirlo, ya que no deberías perderte ninguna de las dos experiencias.
Enorme y conmovedora película que encierra, al igual que en “Los descendientes”, un profundo temblor emocional entre dos generaciones y la tierra que pisan.
Los personajes están empapados de profundidad y sudor frío. El humor se presenta de manera magnífica. Allen brinda a Blanchett la oportunidad de conmover y enamorar al espectador, y ella la aprovecha como si estuviera compitiendo por un Oscar.
Adquiere, esencialmente en la mirada algo chaplinesca de su protagonista, un plus de frescura, cercanía, percepción e incertidumbre que hacen el relato más encantador, incluso poético.
Película agridulce, con una eficaz y complejísima construcción del interior de un personaje discordante, pero muy próximo, de Darín, y que busca y encuentra sin esfuerzo al espectador
Consigue con apenas media docena de personajes y un casi único escenario atrapar al vuelo un sentido shakespeariano del mundo, y desmigarlo con sencillez cervantina y doblez quevediana. El resultado es un insólito catálogo del sentimiento y del comportamiento humano.