El intento de aportar un frescor narrativo es evidente, y hay una construcción sólida tanto de personajes como de situaciones. Sin embargo, se percibe que un poco más de sustancia en la trama podría haber beneficiado a la historia.
Enorme y conmovedora película que encierra, al igual que en “Los descendientes”, un profundo temblor emocional entre dos generaciones y la tierra que pisan.
Gibson logra que lo inverosímil se fusione a la perfección con la realidad. Jodie Foster hace bien en emplear la metáfora, aunque sea un poco tosco, del ser humano como marioneta.
Lo mejor es la construcción de sus personajes. No es fácil narrar una historia, por muy personal que sea, con la personalidad y la distinción ideal, mágica. Y a esta le pesa más el corazón que la cabeza.
Pesimismo inteligente, clarividente y tronchante que nos lo ofrece a través de otro genio de eso, de pensar, de escribir y de decir, llamado Larry David, creador de Seinfeld
La combinación de inocencia, lirismo y astucia, junto con el tierno ambiente que rodea a los escenarios y personajes, transforma esta miniatura en un juego de encantos y desilusiones.
Conmovedora y simpática variación en síndrome de 'up'. Algunos momentos entre Pablo Pineda y Lola Dueñas podrían pasar a los anales de la química entre parejas de cine.
El apartado visual y técnico es atractivo y espectacular. Aunque ofrece un gran caudal de espectáculo, violencia y un enrevesado argumento, resulta ser un prodigio de gracia, finura y crudeza.
Un juego de entrada y salida al texto que mezcla la ficción perversa con una realidad sombría. Esta dualidad se logra gracias a la destacada actuación de Emmanuelle Seigner, quien sabe ser chabacana o refinada según lo requiera la situación.
Comedia que consigue reunir en un solo punto toda su gracia, que no es poca: en la extremada caricatura de sus personajes. Quizá no haya que pedirle otra cosa que ligereza y risas, que es lo que ofrece con generosidad.
Excelente e indescriptible. La construcción de los personajes es espléndida, con un sentido del humor que no desvirtúa el drama. Es un deber recomendarla y casi, casi también ir rápido a verla.
La lógica no sirve para seguir un relato sin prospecto y que tiene apariencia de comedia negra pero alberga todo el rumor de esos dramas que a cierta altura de la vida son ya la música de fondo.
Arranque brillante, es fácil disfrutar del abundante drama de esta comedia, que está llena de furia, reproches y el talento de Estefanía de los Santos.
La urdimbre argumental es intensa y su puesta en escena impresionante. La experiencia de ver «Parásitos» deja huella. Es una película sobresaliente, sofisticada y contundente.
En la magnífica construcción de personajes está lo sustantivo. Una de esas películas que te dejan la impresión de que todo estaba en su sitio, incluido el espectador.