Tiene gracia que Chabrol consiga hacer una película tan perversa en su fondo y tan mojigata en su apariencia. Chabrol resulta tan retorcido y malicioso como era de esperar.
El talento cinematográfico de Álex de la Iglesia transforma a esta fauna desagradable en un cuadro abstracto o hiperrealista, aunque resulta incomprensible. La puesta en escena, como es habitual en este director, es espectacular.
Vignal logra captar el tono de la nueva moralidad, equilibrando el matrimonio y una desvergüenza simpática. Es de agradecer que no se adentre en tramas complicadas o escabrosas.
La película está totalmente a cargo de Hugo Silva y Alexandra Jiménez, quienes transmiten una gran frescura y ternura. Es gracias a su actuación que la historia logra adaptarse desde un formato corto hasta un largometraje, aunque a veces parezca reiterativa.
La imparable 'Furiosa' es aún más Mad Max. El guion está excelentemente conectado con la entrega anterior. La destreza del director es admirable y el desarrollo de la historia es fascinante, lleno de múltiples detalles.
La historia avanza con tanta rapidez que se torna difícil de seguir, aunque esto no será un obstáculo para los aficionados a este estilo de cine. Dentro de un género tan explotado, 'Monkey Man' se presenta como un buen ejemplo de un trabajo bien logrado.
No hay exceso de originalidad en el argumento, lo cual, incluso, se agradece, pues se puede uno perder en él (cosas de la física cuántica) sin que ocurra nada, y consigue algunos buenos 'gags'.
Una película simpática y divertida que no aporta nada nuevo ni engaña a la audiencia. Tiene algunos chistes buenos, aunque otros son bastante predecibles.
La película explora dos conceptos innovadores: el feminismo radical como un camino hacia el futuro y la figura del misántropo solitario como símbolo de lealtad y compañía.
Tan liosa como fascinante, y está tan llena de vida como de pretensión y logro. (...) una profunda historia romántica, y familiar; es también una invitación a perderse en el espacio, el tiempo y sus azares, pero sobre todo es (es decir, será) un clásico de la ciencia ficción.
Una cosa es lo desagradable y lo insoportable, y otra muy diferente es “Anticristo”. Será difícil encontrar un espectador adecuado: los sensatos no lo son, pero los desequilibrados todavía menos.
El guion presenta serias deficiencias, aunque la puesta en escena es elegante, a veces resulta un tanto pretenciosa. Las interpretaciones, incluyendo la de Crowe, son simplemente funcionales.
Intima y directa, tras más de dos horas de testimonios y lírica, la película ofrece momentos jugosos y graciosos. Sin embargo, la travesía es lo suficientemente complicada como para que al final sientas que mereces también un premio.
En "Dead End" destacan dos aspectos fundamentales que enriquecen esta película de serie B: el suspense y el humor. Ambos elementos se combinan de forma eficaz, ofreciendo momentos tensos y a la vez divertidos que mantienen al espectador comprometido con la trama.