A pesar de su impactante primera escena y la forma espectacular en que se presenta el conflicto, el director no le concede espacio a su obra y opta por un enfoque directo, transformándola en un incesante thriller.
Belaïche transmite de manera efectiva la pasión del personaje; sin embargo, el director no logra hacerlo con la misma fuerza, ya que exagera las dulzuras y presenta su película como un postre demasiado elaborado que, al final, no satisface del todo.
La personalidad de la película es marcada por Depardieu. La sección japonesa resulta ser la más cautivadora, probablemente porque el actor Kyôzô Nagatsuka aporta a su personaje una profundidad y matices que el guion no logra transmitir.
El cine de Kawase ofrece una perspectiva singular sobre su entorno. Puede resultar sencillo enfrentarse a esta película preguntándose: «¿Y qué?», sin embargo, es mucho más gratificante dejarse llevar por la dulzura y los aromas que propone la receta de Kawase.
Es una obra inteligente. Está muy bien controlado por el guion y la puesta en escena el progresivo interés y suspense de la historia. La intriga funciona a la perfección.
La hilarante y calamitosa vida de un rapero cuarentón que, a pesar de sus fracasos, sigue luchando por reencontrar su lugar en el mundo. La película cuenta con un excelente elenco de actores que aportan profundidad a la historia. Este relato aborda temas de gran relevancia de manera cercana, auténtica y con un toque picante.
El disparate argumental, el ritmo dislocado y un sentido del humor rebosante de acidez son las mejores armas de esta comedia, que logra provocar risas a raudales.
La función está repleta de actores y actrices que muestran una notable complicidad con la trama y sus giros inesperados. Nada en la película resulta trivial o sencillo, aunque el director tiene el talento de hacer que todo parezca así.
Hay viaje, pero no se trata de una "road movie"; hay sencillez, pero no simpleza. La cámara, a la altura de los ojos de los personajes y del espectador, muestra un respeto absoluto por la memoria sin recurrir a "flashbacks".
Tardieu tiene la capacidad de evitar lo melodramático, así como la búsqueda constante de la risa fácil. De este modo, logra entrelazar hábilmente los distintos hilos narrativos, sin que el enredo supere a las emociones en profundidad.
Aunque no se trata de una película sorprendente, destaca la relevancia de la interpretación: los actores logran desplegar sus habilidades de manera notable.
Hay guasa social, guasa laboral, guasa romántica y guasa familiar, dosificada para que cada uno elija la postura que prefiera: indignarse ante la ligereza y frivolidad (...) o partirse de la risa (...)
Uno está erizado mientras dura la historia, que la vive completamente dentro de Malena Alterio, pero se sale de allí con la sensación de no haberla visto o vivido desde el lado correcto.
Una comedia romántica llena de ingenio, malicia, ternura y una visión profunda de la realidad actual, especialmente en lo que respecta a las relaciones amorosas.
Drama social que posee la virtud de la naturalidad, a pesar de estar intencionadamente exagerado. Destaca por la actuación de dos excelentes actores, Elisabet Gelabert y Christian Checa.
Película incisiva, apoyada en un catálogo de clichés y resuelta con exceso de ‘gags’, brocha gorda y duración, con larguísimas secuencias provocadoras, delirantes y alguna hasta repugnante.