Arranque brillante, es fácil disfrutar del abundante drama de esta comedia, que está llena de furia, reproches y el talento de Estefanía de los Santos.
La puesta en escena es sencilla y se apoya en las interpretaciones de su valioso y numeroso elenco. Aunque no logra profundizar en los lugares que busca, definitivamente logra hacer sentir su presencia.
Es como un film encontrado entre el terror de serie B de los años setenta, lleno de colores vistosos, imágenes confusas, música chirriante, humor de baratillo y un relato de frotarse los ojos.
Es, en el fondo, una tragedia, aunque en ningún momento de la película se sienta como tal. El arranque, que es lo mejor, lo más kafkiano y digno (...) El resto es tebeo (...) Puntuación: ★★ (sobre 5)
Uno de esos arranques de película que ya te dejan intrigado desde el primer momento. Gleeson brinda una actuación que es al mismo tiempo contenida y desbordante, resultando creíble e impactante.
Cientos de escenas atolondradas, de diálogos majaretas, de situaciones demenciales, entre el humor y lo negruzco, con un Mathieu Amalric completamente anormal.
Es casi un producto navideño, pero con el inevitable talento de sus creadores. Una leve o superficial radiografía de la Quinta Avenida, salpimentada por una historia de amor de cuento.
Roberto Benigni sigue encontrando belleza en su obra. Sin embargo, el componente cómico carece de la fuerza y eficacia que exhibía en 'La vida es bella'.
Una trilogía incomparable a ninguna otra. Es una obra inagotable que, lamentablemente, agotó a su autor, pero que afortunadamente nunca agotará la mirada y la emoción de cualquier espectador.
Interesante, ligera y divertida fábula sobre el bien y el mal. Todo es una pura y graciosísima distorsión, y sobresale la santa esposa, una Malena Alterio espectacular.
Bogli se queda a medio camino de las posibilidades de su historia, que no llega a la emoción, incorrección y divertimento que pretende, y que apenas llega a hacer obvio el dolor o los dolores que encierra.
Excelente e indescriptible. La construcción de los personajes es espléndida, con un sentido del humor que no desvirtúa el drama. Es un deber recomendarla y casi, casi también ir rápido a verla.
La urdimbre argumental es intensa y su puesta en escena impresionante. La experiencia de ver «Parásitos» deja huella. Es una película sobresaliente, sofisticada y contundente.
En la magnífica construcción de personajes está lo sustantivo. Una de esas películas que te dejan la impresión de que todo estaba en su sitio, incluido el espectador.
El contenido moral de la trama es el habitual, careciendo de un enfoque ético claro. Sin embargo, presenta momentos desconcertantes, especialmente en las escenas de acción, lo que la hace razonablemente entretenida.
A pesar de que la trama y su desarrollo transitan por caminos ya conocidos, se nota el esfuerzo del director por aportar profundidad al personaje interpretado por Neeson.