Una cosa es lo desagradable y lo insoportable, y otra muy diferente es “Anticristo”. Será difícil encontrar un espectador adecuado: los sensatos no lo son, pero los desequilibrados todavía menos.
Intima y directa, tras más de dos horas de testimonios y lírica, la película ofrece momentos jugosos y graciosos. Sin embargo, la travesía es lo suficientemente complicada como para que al final sientas que mereces también un premio.
Un cine tan lleno de lucidez, tan pletórico de forma y de fundamento, que agradece uno toda la paciencia y la perseverancia necesaria hasta llegar allí.
Bestial y espectacularmente aparatoso 'Juego de vikingos'. El momento cumbre de Skarsgård y Bang en la zona de desenlace está filmado para que no se olvide fácilmente.
Documental que se introduce en el universo complejo del artista y que sorprende por su magnífico empaquetado visual, con una cámara que escucha y se desliza por los diversos 'atelier' del pintor.
Scorsese regresa a su entorno habitual, pero lo hace con una profundidad que revela ideas poderosas y emociones intensas, todo presentado de manera sencilla y sin pretensiones.
La fortaleza y la vulnerabilidad de los personajes, junto con emocionantes secuencias de acción, representan lo mejor del cine. Todo esto se presenta con una impresionante creatividad visual y efectos tridimensionales excepcionales.
La reflexiva Chloé Zhao presenta su visión entre superhéroes, donde aunque no hay interpretaciones destacadas, se nota el esfuerzo de los actores y su deseo de meterse en sus personajes.
Se sigue, se disfruta, se pierde algo de baba admirativa en el trayecto y se llega a la conclusión, tal vez triste pero real, de que ya están tardando en estrenar la siguiente.
Consigue, sin dejar de ser previsible, sorprender al espectador. Aitana Sánchez-Gijón, estupenda. El modo en que se complica el argumento es muy forzado.
Impresionante y sin palabras, Bajo Ulloa presenta una experiencia visual donde cada plano logra capturar una sorprendente fusión de sordidez y belleza, todo sin necesidad de diálogos.
La trama sigue un esquema convencional, sin embargo, el director logra dotarla de una exclusividad que la distingue. La cercanía que se siente es innegable y le otorga una singularidad cinematográfica sorprendente.
Es desgarradora y carece de toda chispa de esperanza o calidez en el drama de sus personajes, lo que le confiere autenticidad y conexión con la realidad, aunque a la vez genera una sensación de distancia y una mayor oportunidad para la catarsis.
Es un juego de relaciones sociales y de clase, en el que la película presenta su perspectiva moral. Destaca especialmente la conexión bien desarrollada y profunda entre la madre y la hija.
Una trilogía única en su género que sigue siendo una fuente inagotable de inspiración. Aunque fue un desafío para su creador, siempre será un manantial de emociones y reflexiones para quienes la disfrutan.
El director francés Xavier Gens ofrece una reconstrucción del argumento que destaca por su excepcional ambientación, fotografía y puesta en escena, aunque algunos recursos narrativos resultan menos efectivos.
Sorprendentemente entretenida incluso para los muy cortos de manga. El argumento y los personajes, aunque bañados en delirio, resultan entretenidos y no es preciso estar al tanto de los pormenores de la franquicia para divertirse un rato con ellos.