Sin desviarse de un guión que brilla constantemente y se complementa con numerosas escenas impactantes, Sacristán logra dar una experiencia completa, llena de emoción y profundidad que trasciende.
El estilo visual, la atmósfera y la historia recuerdan a una fusión de Larsson y Fincher, impregnada de elementos de «True Detective», logrando así un suspense inquietante y un perfil de detective atormentado.
Es tan bueno el arranque que casi te dan ganas de frotarte las manos. Sin embargo, se siente un frenazo por parte de Danny Boyle. 'Trance' deja la impresión de ser un cine singular, impredecible y hipnótico.
Una película poderosa que captura la esencia del peligro, la fatalidad y la desesperación a través de las actuaciones de Darín y Gusman. Logran proyectar todo el caos que emana de la trama, llevándonos a una experiencia intensa.
Weitz carece de la precisión necesaria para manejar adecuadamente los tiempos y las transformaciones de sus personajes, lo que provoca una caída abrupta de la historia en su conclusión.
Película que, a pesar de su simplicidad, impacta profundamente. Es fascinante y estimulante durante la visualización, además de ser introspectiva y cargada de emociones una vez que se reflexiona sobre ella.
La sorpresa ha desaparecido hace tiempo, al igual que la gracia y la irreverencia. Las referencias y la sátira cinematográfica son solo un recuerdo. Aunque continúen lanzando secuelas de "Shrek", lo cierto es que solo hay un verdadero "Shrek", el original.
Mortensen realiza una actuación excepcional, convirtiendo esta historia en una profunda reflexión sobre finales y comienzos. La forma en que se traduce en imágenes añade un fascinante nivel de intriga a esta exploración interna.
El gran mérito de Mitre es encomendarle a Darín todo el peso de la trama, acompañándolo con actores que aportan una esencia sublime. La historia es intrincada y reveladora, brindando una experiencia cinematográfica memorable.
Todo es puro Lanthimos, con esa concepción de la 'bondad' con la que juega el título tan en contacto con la 'maldad'. Es un placer observar a una actriz tan sensata como Emma Stone en este contexto.
Relatan unas situaciones que, con una apariencia sencilla y cotidiana, se enredan hasta el punto en que hablar de ellas se vuelve incómodo, incluso absurdo. Todas aportan su encanto, su esencia y su reflexión.
Notabilísima película con tres historias de gran dureza emocional, que exploran sentimientos profundos. Se presentan con una narrativa sencilla y elegante, mostrando un nivel de escritura excepcional.
No se puede culpar a Lisandro Alonso por el sopor que genera su obra, porque ofrece la oportunidad de apreciar la limpieza y diversidad de su estilo, así como la forma en que a veces simula una profundidad que no siempre está presente.
Su inicio puede resultar desconcertante, ya que parece inspirarse en el estilo de Jacques Tati. Sin embargo, en pocos momentos se transforma en una típica obra de Wes Anderson.
La adaptación no solo destaca por su lujosa ambientación y su meticulosa puesta en escena, sino también por su fascinante vínculo con las costumbres, defectos y armonías de la actualidad.
Es una película interesante que aborda cuestiones éticas fundamentales. Aunque está bien ejecutada tanto técnica como artísticamente, carece de la fuerza trágica necesaria para provocar una profunda conmoción en la audiencia.
La película carece de acción y emoción, lo que provoca que la trama se sienta lenta y poco interesante. El guion parece no seguir el ritmo de la historia, dejando al espectador desconectado de lo que ocurre.