El gran mérito de Mitre es encomendarle a Darín todo el peso de la trama, acompañándolo con actores que aportan una esencia sublime. La historia es intrincada y reveladora, brindando una experiencia cinematográfica memorable.
Todo es puro Lanthimos, con esa concepción de la 'bondad' con la que juega el título tan en contacto con la 'maldad'. Es un placer observar a una actriz tan sensata como Emma Stone en este contexto.
Relatan unas situaciones que, con una apariencia sencilla y cotidiana, se enredan hasta el punto en que hablar de ellas se vuelve incómodo, incluso absurdo. Todas aportan su encanto, su esencia y su reflexión.
Notabilísima película con tres historias de gran dureza emocional, que exploran sentimientos profundos. Se presentan con una narrativa sencilla y elegante, mostrando un nivel de escritura excepcional.
No se puede culpar a Lisandro Alonso por el sopor que genera su obra, porque ofrece la oportunidad de apreciar la limpieza y diversidad de su estilo, así como la forma en que a veces simula una profundidad que no siempre está presente.
Su inicio puede resultar desconcertante, ya que parece inspirarse en el estilo de Jacques Tati. Sin embargo, en pocos momentos se transforma en una típica obra de Wes Anderson.
La adaptación no solo destaca por su lujosa ambientación y su meticulosa puesta en escena, sino también por su fascinante vínculo con las costumbres, defectos y armonías de la actualidad.
Es una película interesante que aborda cuestiones éticas fundamentales. Aunque está bien ejecutada tanto técnica como artísticamente, carece de la fuerza trágica necesaria para provocar una profunda conmoción en la audiencia.
La película carece de acción y emoción, lo que provoca que la trama se sienta lenta y poco interesante. El guion parece no seguir el ritmo de la historia, dejando al espectador desconectado de lo que ocurre.
El discurso, la acción y los personajes se presentan de manera incisiva. Entre todos los intérpretes, es el perro quien realmente parece estar a gusto en su papel, mostrando una comprensión clara de su texto y del contexto en el que se desarrolla.
Un fascinante reflejo del arte urbano, explorando conceptos como el pop, la verdad y la falsedad. Realizada con genuino talento, destila un humor e ironía excepcionales.
Historia ensimismada en la estética de Wenders, reflejando la confusión de su protagonista. Las intervenciones de Lou Reed y Dennis Hopper añaden un componente que desafía al espectador a contener la risa.
Una lección de arte o una interpretación histórica, pero también una película de Hitchcock. No es solo entretenida, sino que se presenta como una obra hipnótica y fascinante.
La cámara se adentra en el mundo de Goya y los goyas, ofreciendo un recorrido emocionante y esclarecedor. Los espacios elegidos, junto con la voz y la presencia de Carriére, convierten este viaje por la obra de Goya en una experiencia realmente placentera en una época de arte sombrío.
Historia de altísimo contenido emocional. Labaki suaviza las llamas del infierno con elementos puramente cinematográficos, como un actorcito tan expresivo y genial que hipnotiza por completo.
Empuja al espectador a una soledad intensa en su asiento, llevando al límite su paciencia, con la esperanza de provocar una inusual sensación: la de jamás haber visto una película así, o de haber sido acorralado y embestido en el cine de una manera tan impactante como lo logra Béla Tarr.
Este documental presenta un elenco de personajes peculiares y singulares. Sin embargo, la propuesta de Gianfranco Rosi se siente más como un ejercicio aburrido que como una obra cautivadora.