La narrativa se centra únicamente en la víctima, dejando de lado elementos como lo policíaco, lo ideológico o el suspense. La actuación sobresaliente de Virginie Efira agrega profundidad al relato.
Los planteamientos iniciales son impactantes, ambientados en un futuro incierto. El guion, además, incorpora un toque de romance que atrapa al espectador.
La película resulta pesada en su segmento central, lo que dificulta el avance a pesar de las actuaciones entregadas de Imogen Poots y Jesse Eisenberg, así como del manejo meticuloso y frío del espacio.
Como la trama oscila entre emociones positivas y negativas, es comprensible que no sea del agrado de todos. Sin embargo, a simple vista, se trata de una obra bien ejecutada en términos técnicos y con un enfoque moralmente ingenioso.
Alex Garland logra generar desconcierto y una atmósfera llena de emociones y sugerencias diversas, todo dentro del género de terror, que suele ser apreciado principalmente por su público habitual.
Una película pequeña pero llena de sentimientos, «Amama» rinde homenaje a la tradición mientras también celebra el avance, el movimiento y las brisas que no están atrapadas en el pasado.
Se valora que una película tan centrada en el drama, logre mantenerse alejada de excesos emocionales; demuestra contención y es efectiva al buscar presentar la eutanasia como algo comprensible y deseable.
La actuación de Javier Bardem en este complejo personaje es simplemente impresionante. La película se presenta de manera clara, entretenida, atrevida e inteligente, reflejando de forma brillante la realidad.
Rosales logra equilibrar momentos intensos de emoción con una curiosa precisión en su lenguaje, alcanzando una hermosa combinación de innovación y conmoción.
La principal y casi única virtud de la película es la actuación de Vincent Lindon. La cinta parece tener intenciones profundas, pero lo que realmente transmite es una gravedad excesiva que no logra alcanzar su objetivo.
Lo más destacable de esta obra es que logra conservar la notable complejidad de su conflicto, evitando caer en la hostilidad social y las pasiones políticas que caracterizan esta era de intereses y manipulaciones.
El inicio es cautivador y sorprendente. Sin embargo, abusa de los planos cortos y se enfoca demasiado en gestos y movimientos estereotipados, lo que resta sutileza a la propuesta. Esto impide que la obra de Luis Bermejo logre un mayor equilibrio.
Los personajes son interesantes y están bien desarrollados, sin embargo, el guion no profundiza en las facetas más complejas de la trama, optando por centrarse en lo más accesible y emocional, lo que limita su evolución.
Una película de género realizada con gran habilidad, llenas de espectacularidad y entretenimiento. Para los aficionados al cine de zombis, este 'Tren a Busan' se convierte en una obra tan significativa como lo es 'Ordet' para quienes aprecian el cine espiritual.