Cualquier cosa que se ubique en la Toscana, junto a la villa protagonista, logra mantener su atractivo. Sin embargo, su trama se siente un poco estancada en una atmósfera de puro 'buen rollo'.
La intriga resulta ridícula y los intentos de humor son lamentables. Ante la pantalla, solo se pueden observar personajes inconsistentes y situaciones confusas que no se logran entender.
Ofrece un profundo trasfondo dramático y una confesión genuina. Sin embargo, Schrader falla en lograr una representación majestuosamente impactante del personaje, lo que impide que el espectador se sienta verdaderamente conectado con él.
El guion carece de claridad y las intenciones de Denis son confusas, oscilando entre un relato de espionaje y una historia romántica. Margaret Qualley MacDowell es el único atractivo en medio de esta ambigüedad.
Una divertida parodia de los filmes de espionaje que ofrece una trama emocionante y original. La pareja principal brilla con su intensa química y su deslumbrante sonrisa al estilo de Hollywood.
La película tiene dificultades para avanzar, lidiando con múltiples narradores, diferentes perspectivas y acciones paralelas. La combinación de elementos visuales como el estilo cómic y la pantalla dividida genera una sensación de claustrofobia, pero resulta confusa.
Una historia de construcción sencilla y con vapores 'mágicos' en su interior, que resulta sobrecogedora y emocionante en su simplicidad, mostrando un mundo tan particular como universal.
El director logra transformar una película estática en una «road movie» que avanza a gran velocidad. La actuación de Bárbara Lennie y Susi Sánchez es realmente notable y sobresaliente.
Rarísima y descompensada, la película no logra equilibrar adecuadamente el blanco y negro con el color. El último tercio es realmente deficiente, y resulta difícil recordar que el inicio fue realmente prometedor.
La película ofrece un poderoso enfoque sobre las dinámicas entre padres e hijos y parejas. Sin embargo, su profunda introspección se ve afectada por cierta dispersión en los tiempos narrativos, los tonos y los nombres de los personajes.
Grande, cuida con esmero la estética de su cámara, juega con el tono y el color de la comedia, aunque en esencia no lo sea, y da a sus talentosos actores la libertad de explorar a fondo su texto.
Mar Coll regresa al retrato familiar desde una perspectiva única. Nora Navas ofrece una actuación sobresaliente, mientras que Ágata Roca brilla en su interpretación de un papel complicado, aportando un toque de humor peculiar.
La directora realiza una excelente representación exagerada de una época del cine italiano y de uno de sus personajes más típicos, el galán de pantalla.
La película, a pesar de su trasfondo melancólico, se presenta como una obra luminosa y optimista, con un enfoque sentimental y didáctico. La sencillez característica del director brilla a lo largo de la historia, reflejando su esencia genuina.
Una película muy agradable de ver y de escuchar, por sus diálogos cercanos y una música que hace compañía y clima; maneja sus elementos argumentales con un perfecto tono de comedia.
Una historia sencilla que roza lo absurdo, pero que funciona gracias a la actuación destacada de su elenco. Los gags son variados y algunos diálogos son muy ingeniosos. Aunque la trama no es especialmente profunda, eso no le quita su encanto.
Interesante y habladora comedia italiana. La verdadera esencia de la película radica en la singularidad y las peculiaridades de su personaje principal, Pierfrancesco Diliberto.