Los dos actores jóvenes construyen de manera excepcional a sus robustos personajes, destacando especialmente la forma en que Gómez Pereira los va revelando.
El material narrativo de la historia proviene de una novela, pero es el estilo distintivo de Van Sant el que lo enturbia con su exceso. No obstante, 'funciona' en su enfoque minimalista.
A pesar de lo que el espectador sabe o sospecha, la película ofrece enormes dosis de intriga y de inquietud por la pericia de la cámara y por la buena interpretación de sus actores.
Modélico ejercicio de cómo se puede domesticar un bronco drama y que, sin perder ni un solo gramo de su desalentador contenido, conserve entero toda su emoción, luminosidad, vitalidad y entusiasmo.
Puede considerarse una película 'blanda', pero es un cálculo erróneo que confunde lo de dentro con lo de fuera: una historia dura, turbia y estremecedora envuelta en gasa, seda y sosiego.
Tres materiales muy potentes: la electricidad y sugestión de la imagen, una narrativa organizada no tanto por la línea temporal como por flujo emocional y una interpretación durísima de su protagonista.
No hubiera sido un buen melodrama, pero sí es una divertida y cercana comedia, gracias, además de a la chispa entre guionista y directora, al especial talento de sus actrices.
Una película incómoda magistralmente matizada por la delicada observación y el sutil enfoque de la directora Carla Simón, quien en su debut derrocha precisión y emoción.
La película se visualiza y se escucha con gran interés. La combinación del aroma folletinesco de la narrativa con una atmósfera trágica casi shakespeariana la hace sumamente atractiva y agradable.
Una historia bien llevada en su doble relato, el amor y la ideología, pero sobre todo filmada con un gusto hasta ahora no muy evidente en Guédiguian por la belleza del encuadre y la temperatura del plano.
Muy bien construida y dosificada, con claridad de ideas en los sentimientos que se debaten, desde los más puros y necesarios hasta los banales y accesorios. Tosar y Anna Castillo anudan bien sus personajes.
Es luminosa y debe agradecérselo a la cámara de Barbier, que logra capturar el encanto de la aventura infantil. También, de manera sutil, se entrelaza el desencanto por un mundo que se desmorona.
Sencillísima y emotiva trama. Es notable el modo con el que Neus Ballús consigue que las interpretaciones ingenuas de Andrada o Diomaye A. Ngom, estén ordenadas en tono y timbre con la resabiada de Sergi López.
Olivares incorpora ahora, sin jactancia, sin pretensiones de hallazgo del “hecho fílmico”, una enorme verosimilitud y sencillez a una ficción muy trabajada en sentimientos complejos y profundos.
La novela de Kapuscinski se beneficia del trabajo de Raúl de la Fuente y Damian Nenow, quienes aportan originalidad y talento. La animación es impresionante, lo que hace que la película sea entretenida y muy singular.