Dice mucho de lo bajo que han caído las películas de adolescentes que Ashley (Jodi Lyn O’Keefe), la fanática de la moda que ve a los de su alrededor como inferiores, es la persona más interesante en pantalla.
Es una película reconfortante, de acuerdo, pero aun con todo su atractivo, es irritantemente santurrona. Un 'Guess Who's Coming to Dinner' para la corrección cultural de los 90.
Hay momentos en los que la película logra absorbernos. Sin embargo, el estilo de Wenders parece no encajar con los ritmos de la época en la que se desarrolla.
Mann es, sin duda, un maestro en retratar la violencia y la ansiedad lírica. La pelea en el borde de un precipicio tiene una cualidad alucinante; es la escena de acción más emocionante que he presenciado en años.
A sus 47 años, Braff recurre a su experiencia y crea una película enraizada en la vida. Donde algunos pueden ver a un cineasta facilón, yo veo facilidad. Y una voz propia.
Para ser su primera película, promete. Bill Burr da en el clavo sobre cómo la nueva cultura del control se mete en la cabeza de la gente. La próxima vez, sin embargo, debería canalizar la rabia en lugar de hacer alarde de ella.
Lo que hace que la película funcione, aparte de la mística friki de Quinto y su exquisita forma de expresarse, es la pasión atormentada que le pone Jim Parsons
Una película sólida como una roca: un poco rígida, larga y predecible, pero lo suficientemente honesta y reflexiva, precisa en sus detalles de época y localización y con actuaciones muy buenas.
Ashton Sanders ofrece una interpretación poética en 'Native Son', un drama marcado por una emotividad vibrante. La fotografía de Matthew Libatique añade un brillo urbano, atractivo y sensual.
La película se empeña en señalar que lo sucedido en el tren fue el cumplimiento de un propósito, pero ni el evento ni los tres actores que lo representan logran parecer del todo auténticos. Se sienten como fragmentos de la realidad inmersos en una ficción.
'Victoria & Abdul' ofrece un entretenimiento agradable. Sin embargo, como una obra de época de prestigio, no alcanza el primer nivel, posicionándose más bien en el segundo o incluso en el tercero.