Michael Keaton es lo mejor de un filme sobre el sueño americano en distintas vertientes. (...) Michael Keaton compone un personaje con el que el espectador se sentirá confortable, algo incómodo después y que se ganará su empatía.
El filme carece de desarrollo, los personajes secundarios son unidimensionales y todo resulta predecible. En resumen, se asemeja a un telefilme que se ve y se olvida. Edgerton está muy bien, al igual que Negga.
'Fences' es una obra de teatro llevada al cine, carece de los elementos cinematográficos que se esperan en una película. Las limitaciones del director se sienten en cada escena.
A favor de la película y del director Craig Gillespie, lo naif no se disfraza de otra cosa. Se presenta tal cual es y se alinea con la naturaleza del relato que "The Finest Hours" ofrece.
Hay momentos en que la película parece perder el rumbo o no seguir una línea clara. Por suerte, Brolin y Clooney logran aportar su talento en esas escenas.
Tal vez ése haya sido su deseo narrar un conflicto revisionista camuflado en una historia sentimental. Si fue así, lo que consiguió fue llamar la atención, pero nunca la total empatía del espectador.
Spaeny no se asemeja a Priscilla, pero dentro de la convención cinematográfica, logra hacer que el público lo crea. Jacob Elordi, aunque no guarda parecido con Elvis, tampoco resulta fuera de lugar en su papel.
Toca algo más que como al pasar la posición de las mujeres periodistas en los medios de comunicación. El asunto es que la película es, quizá, demasiado complaciente con el espectador, y no solo políticamente correcta.
Con melancolía, pero atención, con moderación y sin ponerse nunca pedante, Kenneth Branagh construye en Belfast un filme que es candidato al Oscar con tintes autobiográficos, y escribe una carta de amor a su infancia y a su ciudad natal.
Demoledora. Lee, tras un tiempo en el que alternó proyectos menos exitosos con documentales y películas de entretenimiento, parece haber regresado con fuerza. Ha vuelto para hacer lo correcto.
Tiene sus tiempos, que se corresponden con el Hollywood más clásico, no el que consumen, hoy, los millennials. (...) ¿Que hay muchas referencias y para un público no iniciado puede resultar menos atractiva? Tal vez, pero esto es cine en estado puro.
Es un filme sobre el amor, en todas sus formas y manifestaciones, sobre el dolor, el perdón y la reconciliación. Hay quienes necesitan expiar, purificarse: quizá Almodóvar lo haya sentido necesario transformarlo en el cine.
Fletcher imprime un ritmo constante. La película cuenta con todos los elementos para ser un éxito y, aunque mantiene en parte la estructura de 'Bohemian...', se siente mucho más sincera y accesible, reflejando la esencia del autor de Club at the End of the Street.
La gran interpretación de Renée Zellweger supera a la película en sí. Sin embargo, el filme presenta buenos momentos, con una reconstrucción de época bien realizada, y las casi dos horas transcurren rápidamente, como suele suceder en las películas de calidad.