'Ferrari' no es una película para levantarse de la butaca y aplaudir. Resulta entretenida y, a pesar de los momentos de adrenalina presentes en las carreras y pruebas contrarreloj, que son una marca del cine de Michael Mann, no se eleva más allá de ser un filme aceptable.
Ninguno de los intérpretes logra convencer del todo. Styles intenta lo mejor que puede, pero quien realmente sufre es Pugh, quien ha demostrado ser una actriz talentosa. Sin embargo, es claro que si el libreto no colabora y la dirección brilla por su ausencia, no hay actuación que salve la situación.
Si se hace largo, no es porque se haya excedido en el rodaje o la edición, sino porque por momentos la historia parece desarrollarse en círculos. Sorkin es muy buen dialoguista, y quizá sea mejor guionista que realizador.
Norton no se arriesgó en absoluto al reunir a algunas estrellas amigas como Bruce Willis, Willem Dafoe y Alec Baldwin para crear una película que no ofrece nada fuera de lo convencional.
Las -muchas- capas que tiene 'El hilo fantasma', (...) no hacen más que redescubrir en PT Anderson a un narrador como pocos, a un realizador con todas las letras, a un hombre que sabe atrapar desde una posición de cámara.
Tal vez la película comete el error de tener demasiadas buenas intenciones, pero definitivamente logra emocionar de forma auténtica en los momentos adecuados.
El humor agridulce es una de las marcas distintivas de Woody Allen. Como si a esta altura de su extensa carrera combinara la risa disparatada que tenían sus primeros guiones y la tragedia de sus películas más serias.
Michael Keaton es lo mejor de un filme sobre el sueño americano en distintas vertientes. (...) Michael Keaton compone un personaje con el que el espectador se sentirá confortable, algo incómodo después y que se ganará su empatía.
El filme carece de desarrollo, los personajes secundarios son unidimensionales y todo resulta predecible. En resumen, se asemeja a un telefilme que se ve y se olvida. Edgerton está muy bien, al igual que Negga.
'Fences' es una obra de teatro llevada al cine, carece de los elementos cinematográficos que se esperan en una película. Las limitaciones del director se sienten en cada escena.
A favor de la película y del director Craig Gillespie, lo naif no se disfraza de otra cosa. Se presenta tal cual es y se alinea con la naturaleza del relato que "The Finest Hours" ofrece.
Hay momentos en que la película parece perder el rumbo o no seguir una línea clara. Por suerte, Brolin y Clooney logran aportar su talento en esas escenas.