Con escenas de lucha que son tanto espectaculares como rutinarias, y ambientada en la Guerra Fría, es incierto si esta temática logrará captar el interés de las nuevas generaciones.
La biopic oficial, producida por familiares del músico y Brad Pitt, defrauda. El problema radica en que el guion no logra aprovechar al máximo la historia. Hay demasiadas palabras vacías, discursos y frases clichédas. Afortunadamente, la música logra rescatar la experiencia.
El principal inconveniente de 'La sociedad de la nieve' es su duración. Con dos horas y media de metraje, una edición más ágil podría haber reducido su tiempo y facilitado una proyección más amena.
Cuando hay un personaje como Paul Giamatti, que se revela a través de cada escena, mostrando un desarrollo que trasciende la primera impresión, estamos ante un gran intérprete, un excelente realizador y una película que realmente nos cautiva.
La película tiene una hechura impecable. Lorenz es un narrador clásico, lo que hace que En tierra de santos y pecadores se presente sin ningún dislate, ofreciendo una historia de redención tanto de un lado como del otro.
La película se distingue por su capacidad de escapar de la típica fórmula de Disney, apartándose incluso de la historia que le da origen. Gillespie aporta un tono más sombrío y misterioso, logrando que la Cruella interpretada por Stone tenga una personalidad y una presencia únicas.
Veiroj no es codicioso y eso beneficia al filme, porque elige mantener el relato en su tono, y en ese camino sinuoso de Brause, el director sabe bien cómo llegar al destino.
Lo bueno que tiene 'Annabelle 3' es que, al igual que en las dos anteriores entregas de 'El conjuro', preserva una estructura y estilo narrativo reminiscentes de los años 70. No se presenta un ritmo acelerado ni en el montaje, ni hay prisa por que los acontecimientos se desarrollen.
McCarthy suele destacarse más cuando evita la comedia superficial del nuevo cine americano y se atreve con personajes más complejos y multifacéticos, como ocurre en este filme.
El director evita los excesos visuales, permitiendo que la cámara pase desapercibida. No es un filme contemplativo, aunque logra plasmar de manera auténtica la cotidianidad y la rutina de la familia y su hogar.