La película presenta una falta de coherencia, donde una burla machista es seguida por una brutalidad irracional que parece ser disfrutada de manera excesiva.
Allí donde el director no podía fallar, Jackson logra dar en el blanco en dos aspectos. El primero es la elección de Saoirse Ronan, quien aporta una profundidad admirable a su personaje. La segunda decisión acertada es la inclusión de Stanley Tucci en el papel del asesino, lo que añade una dimensión intrigante a la historia.
Las películas del género slasher son una epidemia en el cine hollywoodense actual. Sin embargo, 'MaXXXine' ofrece una perspectiva algo diferente. Aunque hay asesinatos, estos están respaldados por una trama sólida y bien construida.
Zac Efron ofrece, quizás, la actuación más destacada de su carrera. Holt McCallany brilla en el papel del padre, mientras que Jeremy Allen White reafirma su posición como uno de los actores más talentosos de su generación.
Tiene un ritmo vertiginoso: Affleck posee la habilidad de meternos en la trama y hacernos preocupar por sus personajes, algo tan sencillo como necesario para que una película nos atrape.
No podemos hablar de ritmo desparejo, porque todo está contado a los piques. No, no es sutil el humor de Oso intoxicado, que probablemente atraerá a muchos aficionados al horror.
Por fortuna, Oakley evita todos los clisés del lesbianismo. Quizá no sea muy sutil, y subraye con trazo grueso al conservadurismo. Y, en definitiva, es una historia sobre injusticias.
Para los que disfrutamos del cine, esta película es una experiencia maravillosa. Quizás más que la trama en sí, lo que realmente nos cautiva son los momentos conmovedores que Mendes nos brinda.
Es una película curiosa. Porque todo lo que tiene que ver con el gore, lo sangriento, y ésa es una película con hectolitros, puede hacer apartar la vista de los espectadores. Así y todo, la veo más como una película de género y no un drama con aspiraciones más artísticas.
El género policial en Argentina, ya sea con más o menos carga dramática, romántica o humorística, se ve reflejado en 'Un crimen argentino', que se presenta como un notable ejemplo de buena realización.
Noah Baumbach establece un ritmo distintivo en su relato, lo que ha contribuido a su reconocimiento. Tiene la habilidad de enfocar el humor de manera efectiva, proporcionando a sus personajes extensos monólogos y numerosos diálogos yuxtapuestos dentro del contexto familiar.
Con un enfoque diferente al de El Conjuro 1 y 2, la historia se expande y se siente más fresca, aunque a costa de cierta pérdida de cohesión y congruencia. La película, más que centrarse en el terror constante, se apoya en las investigaciones.
Es un filme angustiante y crudo. Una de esas películas que impactan desde el inicio y no permiten ni un instante de respiro. Con o sin maquillaje, este payaso resulta aterrador, mucho más que el de 'It', ya que este es un personaje auténtico.